Si hay un producto que pugna por convertirse en el 'símbolo' de la nueva ola inflacionaria que comienza a tomar forma a raíz del conflicto en Oriente Próximo es el huevo. A una demanda en aumento -entre enero y octubre del año pasado aumentó su consumo un 3%, según el Ministerio de Agricultura- se suma la mermas en la cabaña avícola por los brotes de gripe aviar. El último data del 13 de enero en Pla d`Urgell (Lleida) y afectó a 9.000 gallinas ponedoras, manteniéndose el confinamiento de las aves de corral desde noviembre.
Un tercer factor que está presionando al alza los precios es la enfermedad de Newcastle, que reapareció en Valencia la semana pasada y afectó a 27.000 aves. A lo anterior se añade la modernización en que está inmerso el sector para adoptar los 'sistemas alternativos' (gallinas sueltas en gallinero, camperas y ecológicas) y, desde hace algo más de dos semanas, las consecuencias de la guerra que ya están encareciendo el transporte y la energía.
El Instituto Nacional de Estadística (INE) estima que los huevos valían un 30,1% más en febrero respecto al mismo mes del año anterior. Un estudio de la organización de consumidores FACUA sobre los precios de los alimentos en las principales cadenas de supermercados, publicado este lunes, calcula que los huevos medianos son el alimento que más se ha encarecido en los últimos 12 meses con una media del 22,2% y alzas de entre el 8,70% y el 47,62%, según sean camperos o de cría en suelo.
Desde organizaciones agrarias como COAG avisan del encarecimiento del transporte, tanto de piensos como de pollos al matadero, así como de la electricidad o los plásticos por la guerra en Irán y su impacto en el precio del petróleo
Próximas subidas en el transporte
Preguntado por el impacto del conflicto sobre los productores de huevos y de carne de pollo, el responsable del sector avícola en COAG Eloy Ureña, advierte en conversación con La Información Económica que "en nada se notará la subida del transporte tanto de pollos al matadero como de piensos". Un encarecimiento que también extiende a subproductos del plástico, que usan para los envases y, sobre todo, al gasoil profesional. En relación a la electricidad, Ureña reconoce que "muchos han cambiado los contratos a precios fijos" pero no duda en mirar con preocupación al precedente de lo sucedido tras el estallido de la guerra en Ucrania. "Casi me arruina", reconoce.
Ureña (COAG) lamenta que el conflicto en Oriente Próximo sucede "tras dos años buenos" y, en un contexto, en que "el consumo de carne de pollo y huevos está animado: hasta se están queriendo exportar las patas de pollo a China". Una coyuntura que puede ensombrecerse ahora, ya que los efectos de la guerra pueden extenderse como una mancha de aceite a los intereses de los préstamos que han tomado muchos productores para modernizar sus explotaciones. Además, está el precio de otros insumos, como la luz y el gas licuado, que usan para la calefacción de la que se benefician sus gallinas ponedoras en invierno. "Antes bajaba su precio en verano y aprovechaba para llenar el depósito", lamenta este productor que tiene una granja con 23.000 aves.
La Organización Interprofesional del Huevo y sus productos (INPROVO) ha exigido esta semana que las importaciones desde terceros paíeses "cumplan los mismos estándares que la producción española y europea"
La competencia de terceros países
El representante de COAG propone "amortiguar los sobrecostes en origen" con algún tipo de ayuda o exención, en línea con lo que se hizo en Ucrania, y critica que el Gobierno se haya tomado al menos 15 días para adoptar algún tipo de medida. También sostiene que la subida de los precios de los huevos sería mucho mayor, "si no nos estuvieran inundando de huevo ucraniano el mercado español".
Sobre este particular, señala que este tipo de producto se está colocando "a precios de los huevos españoles cuando no producen con las mismas normas sanitarias y de bienestar animal". La Organización Interprofesional del Huevo y sus productos (INPROVO) ha exigido esta semana que las importaciones desde terceros países "cumplan los mismos estándares que la producción española y europea" para competir en pie de igualdad.
La 'gran revolución' avícola
Lo anterior coincide con un cambio en el modelo de granjas en España. El sector avícola está generalizando la adopción de los denominados 'sistemas alternativos' - gallinas sueltas en gallinero, camperas y ecológicas - de tal forma que, en el Ministerio de Agricultura, estiman que las gallinas que están bajo estas formas de producción son ya el 36% del censo nacional, tras duplicarse su número en los últimos cinco años. Además de que este tipo de estructuras han sido incorporadas por casi el 80% de las granjas. Una modernización que, según un estudio independiente de la Universidad CEU Cardenal Herrera, puede suponer una inversión total de 2.400 millones de euros, ya que supone construir o adaptar instalaciones y reorganizar densidades.
"No hay ni una legislación ni un apoyo público a la reconversión de las ponedoras. Lo están haciendo las mismas empresas", critca Eloy Ureña (COAG)
Ureña (COAG) destaca que no han "recibido ayudas públicas para realizar el cambio de jaula al suelo". El representante de esta organización agrícola lamenta que "no hay ni una legislación ni un apoyo público a la reconversión de las ponedoras. Lo están haciendo las mismas empresas". Este productor critica que "el Gobierno no esté apostando por el sector" y señala que el 20% de la producción se está exportando principalmente a Europa, "que pierden aves por la gripe aviar, especialmente en zonas de Alemania".
INPROVO apunta que la modernización de las explotaciones persigue que el consumidor pueda escoger entre huevos de todas las categorías con la máxima calidad y trazabilidad siguiendo el Modelo Europeo de Producción. Desde esta interprofesional resalta que esta modernización se está realizando "de forma voluntaria y progresiva", así como que persigue aumentar el bienestar animal y la seguridad alimentaria tal y como viene exigiendo en los últimos años el consumidor español.
