El "mayor reto" para la economía española -y para el Gobierno- por el impacto de la guerra en Irán viene de las subidas de precios de los combustibles y de los fertilizantes. Lo ha admitido este martes el ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, tras asegurar que desde que arrancó el conflicto hace ya más de dos semanas, la gasolina se ha encarecido un 16%; el diésel lo ha hecho un 28% y los fertilizantes son ya entre un 40 y un 50% más caros.
"Somos conscientes del efecto en el bolsillo de nuestros ciudadanos y empresas", ha reconocido Cuerpo en la rueda de prensa posterior a la reunión del consejo de ministros en el que ha presentado su informe sobre el impacto de la crisis en Oriente Próximo. "A día de hoy la situación económica dista de ser la que vivimos tras el inicio de la guerra en Ucrania" a finales de febrero de 2022, ha incidido, para apuntar también que el impacto dependerá de la duración del conflicto, que hoy por hoy es una incógnita.
El Ejecutivo sigue trabajando en el paquete de medidas para paliar los efectos económicos de la guerra que aprobará en una reunión extraordinaria el próximo viernes y que desgranará posteriormente el presidente Pedro Sánchez en una comparecencia ante los medios. Las medidas ponen el foco en los sectores más afectados por este 'shock', particularmente en el transporte, la logística o el sector pesquero que, junto a las industrias más intensivas en el uso de energía, son especialmente sensibles a una coyuntura como la actual.
El Gobierno se ha propuesto diseñar "una actuación específica para estos sectores" por su importancia en la cadena de valor y en el bolsillo de los ciudadanos a través de los precios de la cesta de la compra. El objetivo a más corto plazo es dar respuesta al encarecimiento de la energía en "los sectores más expuestos" y proteger a los colectivos más vulnerables. A más largo plazo el objetivo es preparar a la economía española para futuras crisis, a lo que contribuye la descarbonización en marcha.
Una respuesta proporcional... sin medidas en vivienda
El objetivo es que el plan cuente con el respaldo suficiente para poder convalidarlo ya la próxima semana en el Congreso de los Diputados. En este sentido, el Gobierno ha intensificado en los últimos días las conversaciones con los sectores más afectados por la guerra, así como con los agentes sociales y grupos parlamentarios. Cuerpo ha reconocido que están "tirando de recetario", es decir, que han tomado como referencia las políticas que se adoptaron a raíz de la guerra en Ucrania. Será una respuesta "proporcional" al impacto del conflicto en Irán, que está siendo menos intenso que el de aquella, si bien contará con la flexibilidad suficiente para adaptarse a cómo vaya avanzando la crisis.
En ese sentido, ha apuntado que la bonificación de 0,20 euros por litro de combustible "podría no ser una de las medidas adecuadas", ya que tuvo un efecto regresivo y un impacto negativo en las gasolineras más pequeñas. También ha vuelto a descartar una rebaja del IVA de los alimentos. Por otra parte, ha dado a entender que el plan integral no incluirá medidas de vivienda, pese a que esta era una de las peticiones de Sumar y de otros socios parlamentarios. Su mensaje, en este punto, ha sido algo ambiguo, dado que sí ha hecho hincapié en que se trata de un área prioritaria y una preocupación compartida con sus socios de Gobierno.
