La Vuelta a España le ha solicitado oficialmente a la 'influencer' Erola Jons que adapte el tono y el estilo de sus publicaciones al contexto de una competición deportiva de primer nivel. La catalana ha sido el objetivo de una oleada de críticas después de realizar comentarios incómodos y subidos de tono a los ciclistas durante un directo emitido en los canales oficiales de la competición.
Jons, una influencer contratada por la organización, incomodó a algunos corredores, con el astro Tadej Pogacar, a quien definió como "Pogachitar" y le preguntó: "¿por qué hiperventilas cuando me miras?", además de realizar comentarios en tono sexual sobre él y otros deportistas.
Otra intervención "estelar" la tuvo la creadora de contenido catalana de 28 años y con 6 millones de seguidores en TikTok e Instagram cuando señaló respecto a Josh Tarling, ciclista británico que perdió un hermano la semana pasada: "A este ciclista no le gustan mis entrevistas pero tengo 20 días para conquistarle".
Al respecto, la influencer restó importancia a los hechos. De hecho, durante el directo de la jornada, prometió seguir dando de qué hablar: "Muchos estabais esperando que volviera para ver la que lío en la segunda etapa, y no os preocupéis, porque vamos a seguir dándole marcha, por supuesto. Ayer rompimos Internet", comentó.
Erola Jons seguirá vinculada a La Vuelta pese a la polémica por sus vídeos en Mónaco, aunque la organización ha limitado su contacto con los ciclistas y le ha pedido adaptar el tono de sus contenidos al contexto de la competición para rebajar el malestar generado entre los corredores y la prensa especializada.
El objetivo es que los contenidos vinculados a la carrera mantengan una línea acorde con la imagen y las exigencias de un evento de la dimensión de La Vuelta, especialmente después de la controversia generada durante las primeras jornadas.
De momento, las estrellas del ciclismo se han visto invadidos en su espacio natural de protagonismo por las nuevas tendencias en la comunicación y búsqueda de contenidos. Los corredores, equipos y profesionales del ciclismo prefieren otra imagen, otro respeto y delimitar los espacios para otras funciones que no sean las puramente periodísticas. Todo ello, además, en el contexto de una tendencia cada vez más extendida por los usuarios de las redes sociales pidiendo la caída de los influencers.
