Los hijos de padres jóvenes tienen hasta diez veces más probabilidad de sufrir carencias materiales severas

Escrito el 24/08/2026
Jorge Millán

Un estudio elaborado por Fedea y la UCM apunta a que este fenómeno se dispara cuando los hijos llegan a edades tempranas, un momento vital en el que los ingresos y el empleo de los progenitores todavía no son estables.

La pobreza infantil es uno de los grandes males endémicos de España. El país lidera en los indicadores en la Unión Europea y, pese al periodo de crecimiento económico que ha experimentado el país desde la gran crisis financiera, los indicadores no han mejorado sustancialmente. Sin embargo, aunque es cierto que las familias con hijos tienen más probabilidades de sufrir pobreza, no todas la tienen por igual.

Las carencias materiales se ceban particularmente con las familias con hijos de padres jóvenes y las monoparentales. En concreto, los hogares con padres menores de 30 años tiene entre seis y diez veces más probabilidad de sufrir este tipo de carencias -como la imposibilidad de ir de vacaciones una semana al año, comer carne con regularidad o poder mantener una temperatura adecuada en el hogar- que el resto de familias con hijos.

Así lo refleja un estudio publicado este lunes por investigadores del centro de estudios Fedea y la Universidad Complutense de Madrid. El trabajo parte de microdatos de la Encuesta de Condiciones de Vida (ECV), la estadística que mejor radiografía la situación de la pobreza en España. Los académicos se plantean si los elevados niveles de pobreza infantil se deben a los costes de la crianza o está más relacionada con las características de las familias que deciden tener hijos.

El trabajo recoge algunas conclusiones ya conocidas sobre la pobreza infantil, como que afecta desproporcionadamente a los hogares monoparentales o a las familias numerosas, donde más de la mitad de los hogares están en riesgo de pobreza o exclusión social.

Sin embargo, el estudio va más allá y busca esclarecer si existe un efecto en la paternidad sobre la pobreza de los hogares al margen de las diferencias de renta o composición del hogar. Los resultados apuntan a que, en lo que respecta a carencias materiales severas, una familia de similares características económicas y sociales tiene 1,15 puntos porcentuales más de probabilidad de sufrir estas penurias que otra sin hijos. Una brecha que los investigadores consideran significativa si se tiene en cuenta que la incidencia de la carencia material severa es relativamente reducida en la población.

Sin embargo, esta diferencia se dispara hasta un rango entre los 7,3 y los 8,7 puntos en los hogares con padres menores de 30 años en comparación con una familia sin hijos. La brecha se reduce sustancialmente en los hogares con hijos menores en los que los progenitores tienen edades entre los 30 y los 44 años (1,1 puntos) y entre los mayores de 45 años (0,9 puntos).

Para los autores del estudio, esto es un indicador de que "la vulnerabilidad asociada a la crianza no depende solo de la presencia de hijos menores, sino también de la etapa del ciclo vital en que se encuentra el hogar". "Los hogares jóvenes suelen afrontar la crianza con menor acumulación de ahorro, trayectorias laborales menos consolidadas, mayor inestabilidad residencial y menor acceso a redes de apoyo económico", apuntan los investigadores como posible explicación.

A lo que añaden que costes asociados a la crianza como los cuidados, el equipamiento, la vivienda adecuada o gastos recurrentes vinculados a los menores "pueden ser especialmente difíciles de absorber en una etapa en la que los recursos líquidos y la estabilidad económica son todavía limitados". En el caso de los hogares monoparentales, la brecha de pobreza infantil es elevada a todas las edades. Algo que, para los investigadores, podría ser indicativo de que "la estructura familiar constituye una fuente de vulnerabilidad más persistente".

En consecuencia, el informe apunta a que "la elevada pobreza infantil observada en España no puede interpretarse únicamente como un efecto mecánico de tener hijos, sino que depende de forma crucial del contexto económico y familiar en el que se producen la maternidad y la paternidad". Sin embargo, los autores del estudio reconocen que hay una parte de la pobreza infantil que no son capaces de explicar por las diferencias socioeconómicas entre hogares. Y postulan que podría deberse a que existen "costes y restricciones específicas de la crianza" que la ECV no recoge en su elaboración.

A la luz de los resultados del estudio, los investigadores proponen complementar las políticas universales de infancia con instrumentos "más focalizados" para los hogares especialmente vulnerables: los que tienen padres jóvenes y las familias monoparentales.