Golpe en la mesa de la campeona del mundo. Necesitaba España, después de haber caído en Wembley, ganar y golear en la visita de Inglaterra en Son Moix. Y fue dicho y hecho. La Roja brilló como nunca ante su gente para endosar un póker de goles a las Lionesses (4-0) y poner a tiro la clasificación directa al Mundial 2027: tras su tremendo triunfo ante las inglesas, la selección depende de sí misma en la última jornada para ser primera de grupo y quedarse el billete a Brasil.
Había 17.528 gargantas dispuestas a acabar sin voz para llevar en volandas a las suyas. Y entre el ambientazo y las ganas de revancha —las de Sarina Wiegman habían ganado los dos últimos cara a cara, entre ellos la final de la Eurocopa—, España salió enchufada como nunca. A un nivel difícil de explicar, con un ritmo vertiginoso por las bandas —que se volvió aún más peligroso cuando Salma Paralluelo y Vicky López cambiaron de costado— y una presión asfixiante que impidió a Inglaterra jugar su fútbol durante todo el partido.
Los centros al área fueron la primera 'bomba' que la Roja soltó sobre la zona de castigo que defendía Hannah Hampton, con Alexia Putellas lanzándose en plancha para cabecear uno a media altura de Corrales desde la izquierda como primer aviso. Salió desviado, pero las de Sonia Bermúdez siguieron intentándolo. Edna Imade fue la siguiente en amenazar, pero no pudo imprimir fuerza a su testarazo.
España necesitaba ganar. España necesitaba goles. Por eso, el paso de los minutos no bajó las revoluciones de la Roja. Más presión, más control, más amenazas. La siguiente clara que tuvo, después de un zapatazo desviado de Walsh, fue para dentro. El destino reservaba el primero a una balear jugando en su casa: Patri Guijarro, con una jugada de ensueño tras dejar atrás a su par con un autopase, chutó desde la medialuna y la puso en la red después de tocar en la zaga a los 18' de partido.
Se desató la euforia en Son Moix. Toda Mallorca, todo el país, soñaba ya con ver a la selección recuperar la posición de dominio en su grupo. Y ellas no decepcionaron. Superada la media hora, La Reina, que hizo bailar a España a su ritmo, clavó su bandera en la meta inglesa, pisando área para batir a Hampton —que llegó a tocar el balón pero no pudo impedir que entrase— con un disparo cruzado.
Los deberes ya estaban hechos, pero no por eso iba a relajarse un equipo que se había arrancado del tirón la tirita de las dos últimas derrotas ante Inglaterra. A la vuelta de los vestuarios, la Roja se resistió a dejarse ir en el partido y siguió apretando. El tercero, no tardó en llegar. Otra vez Alexia. Con un gol que volvió a dejar claro el hambre de una jugadora que acaba de despedirse del club de su vida: después de que Lucy Bronze le sacara un primer remate sobre la línea, cazó el rechace —que golpeó en el palo— para hacer el segundo.
El resultado obligó a mover ficha a Wiegman, pero esta vez los cambios no tuvieron efecto. Ni en el marcador ni sobre el terreno de juego. Porque el control de España era total. Sí funcionaron los de Sonia Bermúdez, que dio entrada a una Aitana Bonmatí que se lesionó de gravedad a finales de noviembre y, desde entonces, no había vuelto a lucir la camiseta de la Roja. Poco antes había saltado al campo Claudia Pina. La combinación fue letal: la tres veces Balón de Oro vio en el segundo palo a la delantera, que recortó y clavó un latigazo a media altura en el segundo palo para cerrar la fiesta de España.
Goleada de nivel y de vuelta al liderato de su grupo para poner a tiro la clasificación por la vía directa a Brasil: en la última jornada, en la que se medirá a Islandia (este martes, a las 21.00 horas), ya solo depende de sí misma para sacar billete al próximo Mundial, en el que defiende corona.
