Goldman Sachs advierte de que Asia afronta el mayor golpe del shock petrolero por Irán

Escrito el 18/03/2026
Nieves Amigo

El banco de inversión Goldman Sachs está publicando estos días informes contundentes sobre el impacto de la guerra con Irán tanto en las distintas economías como en los mercados bursátiles. En este caso, analiza el efecto de la crisis en Asia, y afirma que será la región más afectada por el nuevo shock energético derivado del conflicto con Irán. Esto se debe a su elevada dependencia del petróleo y del gas que transitan por el estrecho de Ormuz y otras rutas de Oriente Medio.

En este contexto, algunos analistas apuntan a que la decisión de Donald Trump de implicarse en el conflicto podría responder, en parte, al interés de presionar económicamente a China, uno de los mayores importadores de crudo del mundo. Sin embargo, esta lectura resulta probablemente demasiado simplista si se tiene en cuenta que el encarecimiento de la energía también tendrá consecuencias relevantes para la propia economía estadounidense.

Volviendo a Goldman Sachs, en un informe sobre las perspectivas económicas de la región, la entidad señala que el encarecimiento de la energía representa un golpe claro para las economías asiáticas en el corto plazo. "El conflicto con Irán y el consiguiente shock en el suministro energético es inequívocamente negativo para Asia, al menos en el corto plazo", afirma el banco.

La razón es que prácticamente todas las grandes economías asiáticas son importadoras netas de energía. China, India, Japón y Corea del Sur figuran entre los mayores importadores de petróleo del mundo y también entre los principales compradores de gas natural licuado.

Según las previsiones del banco, el conflicto podría mantener los precios del petróleo más de un 20% por encima de los niveles registrados a comienzos de 2026, mientras que el gas natural podría encarecerse más de un 30% a lo largo del año si las tensiones geopolíticas persisten.

MÁS INFLACIÓN Y MENOS CRECIMIENTO

El encarecimiento de la energía tendrá efectos directos sobre la economía de la región. Goldman Sachs estima que la inflación podría aumentar entre 0,3 y 1 punto porcentual en muchas economías asiáticas, mientras que el crecimiento podría reducirse entre 0,3 y 0,5 puntos, dependiendo del país.

En el caso de China, Goldman Sachs considera que el impacto sería más limitado que en otras economías asiáticas, dado su mayor margen de política económica y su menor dependencia relativa del petróleo importado. El banco mantiene para el país una previsión de crecimiento cercana al 4,7%, en un contexto en el que la economía ya afronta otros desafíos estructurales.

La subida de los precios energéticos empeora además un escenario que hasta hace pocas semanas era relativamente optimista para muchas economías de la región. "El repunte de los precios de la energía complica —y en escenarios más adversos podría descarrilar— lo que hasta ahora era una perspectiva bastante positiva para muchas economías asiáticas en 2026", señala el informe.

MÁS GASTO PÚBLICO Y PRESIÓN SOBRE LAS MONEDAS

Ante este escenario, Goldman Sachs cree que muchos gobiernos asiáticos recurrirán a medidas fiscales para amortiguar el impacto del encarecimiento de la energía, como subsidios o controles de precios sobre los combustibles.

De hecho, algunos países ya han empezado a reaccionar. Japón y Corea del Sur han anunciado recientemente límites o subsidios al precio del combustible para contener el impacto sobre los consumidores.

Sin embargo, estas medidas tienen un coste fiscal y podrían provocar un aumento de los déficits públicos. Al mismo tiempo, el banco considera que las divisas asiáticas podrían sufrir presiones a la baja en este contexto. "Los efectos de estas políticas probablemente se traducirán en monedas más débiles o, al menos, en una apreciación más lenta frente al dólar", señalan los analistas.

EL BOOM DE LA IA Y EL GASTO MILITAR

Pese al impacto negativo del shock energético, el informe también identifica dos factores que podrían sostener el crecimiento en la región: el auge de la inversión en inteligencia artificial y el aumento del gasto en defensa.

Según Goldman Sachs, las cinco mayores compañías tecnológicas del mundo podrían invertir más de 660.000 millones de dólares en 2026 en infraestructuras vinculadas a la inteligencia artificial, una parte significativa de los cuales se canalizará hacia la cadena de suministro tecnológica en Asia, especialmente en países como Taiwán y Corea del Sur.

Al mismo tiempo, el aumento de las tensiones geopolíticas está impulsando un fuerte incremento del gasto militar en la región. China ha elevado su presupuesto de defensa un 7%, mientras que Japón planea incrementarlo más de un 9%, en un contexto de creciente rivalidad estratégica y presión de Estados Unidos sobre sus aliados.

El informe también destaca que el impacto del nuevo entorno económico será muy desigual dentro de Asia. Economías fuertemente vinculadas a la tecnología, como Corea del Sur o Taiwán, podrían beneficiarse del auge de la inteligencia artificial y de la demanda global de semiconductores.

En cambio, otros países más dependientes del comercio o del turismo podrían verse más afectados por el encarecimiento de la energía y por la desaceleración del comercio internacional.