La medida ha sido adelantada por 'CNBC', y con ella el Tesoro busca influir en los rendimientos de los bonos, que se encuentran en máximos de las últimas décadas como reflejo del repunte esperado en la inflación por efecto de los precios del petróleo.
Este incremento de las rentabilidades ya provocó que el Tesoro decidiera duplicar el volumen de las operaciones de recompra de bonos destinadas a apoyar la liquidez de los títulos nominales con cupón y vencimiento a largo plazo (los segmentos de 10 a 20 años y de 20 a 30 años).
De esta manera, el límite actual de 2.000 millones de dólares por operación pasará a ser de, al menos, 4.000 millones de dólares por operación.
El analista Stephen Innes destaca la "importancia simbólica" del anuncio del Tesoro, ya que "los inversores lo interpretaron como una señal de que a Washington le incomodaba el mensaje que estaba transmitiendo el bono a largo plazo".
"Esa distinción es importante. No se trata de una flexibilización cuantitativa. El Tesoro no está creando reservas ni comprando bonos con dinero del banco central, y 4.000 millones de dólares difícilmente bastan para dominar un mercado de deuda pública que supera los 30 billones de dólares. No obstante, los mercados rara vez esperan a que las autoridades asignen la etiqueta académica precisa antes de operar en función de la tendencia observada", valora.
