Iván Espinosa de los Monteros y Javier Ortega Smith dan un paso adelante en su batalla contra Santiago Abascal para reconquistar Vox. Quienes fueran dos pesos pesados del partido han puesto en marcha una página web para recoger firmas y pedir la celebración de un congreso extraordinario. Afirman que el objetivo del mismo no es "imponer una candidatura alternativa, sino para abrir un debate real sobre el rumbo del proyecto".
Entre los impulsores de la iniciativa se encuentran también exdiputados de corte liberal como Rubén Manso, Víctor Sánchez del Real o Francisco José Contreras. También figura el exvicepresidente y diputado Víctor González Coello de Portugal, el expresidente de Murcia, José Ángel Antelo, o el exdiputado Juan Luis Steegman. Otros nombres conocidos detrás de la iniciativa son el de Malena Nevado, expresidenta de Vox Cáceres, la actual vicealcaldesa de Toledo, Inés Cañizares, o el primer afiliado de Vox, el concejal madrileño Ignacio Ansaldo.
En la web se recogen hasta seis argumentos que explican el porqué de poner en marcha esta iniciativa ahora. En primer lugar, se apela a "la reducción del debate, la concentración del poder y la pérdida de pluralidad exigen una respuesta política". Este ha sido uno de los problemas mencionados con recurrencia contra Vox en los últimos tiempos por voces críticas: la falta de democracia interna.
Del mismo modo, se señala que "no se puede alterar el rumbo ideológico y estratégico del partido sin dar la palabra a la militancia". En este sentido, Espinosa de los Monteros ha sido crítico con la deriva internacional del partido, evitando cualquier crítica a Donald Trump y apostando por salir del grupo ECR, de Giorgia Meloni, para integrarse en el de Patriots del húngaro Viktor Orbán. Otros críticos también apelan a un cambio de rumbo en el programa de Vox, apostando por el obrerismo frente a la defensa del libre mercado y centrando su discurso en el tema migratorio para dejar a un lado aspectos ideológicos como la oposición al aborto.
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Ana Belén Ramos"Hace falta construir equipos, cuadros, estructura y capacidad real para ejercer el poder" y "negarse a abrir el debate equivale a asumir que nada debe corregirse", apuntan. Al mismo tiempo, argumentan que "un congreso extraordinario no debilita: permite reconstruir confianza, dirección y ambición". "Todavía es posible recuperar la mejor versión del proyecto y prepararlo de verdad para gobernar", concluyen.
El manifiesto por el cambioLa web incluye un manifiesto donde se recogen algunas ideas manifestadas por los críticos ya con anterioridad. Entre ellas, señalan la acumulación de poder en un núcleo pequeño de personas, Kiko Méndez-Monasterio y Gabriel Ariza, que, además, no forman parte oficialmente del partido. "Durante años hemos asistido a un proceso de reducción y empobrecimiento interno. No se ha tratado de cerrar formalmente el proyecto, sino de estrecharlo en la práctica: concentrando decisiones en muy pocas manos, debilitando el debate, eliminando contrapesos y apartando a quienes mantenían criterio propio", subrayan al respecto.
Al mismo tiempo, señalan que las salidas que se han producido en los últimos meses, como las de Ortega Smith o Antelo, no han sido lo suficientemente justificadas: "En los últimos tiempos, además, se ha producido sin explicaciones suficientes la salida o apartamiento de mandos históricos y de perfiles que habían demostrado capacidad organizativa y compromiso con el proyecto".
"A ello se ha sumado la desaparición de la autocrítica. Los errores, los retrocesos electorales y las oportunidades perdidas no han dado lugar a reflexión ni a aprendizaje colectivo. Pensar, discrepar o evaluar se ha convertido en un problema", deslizan con el recuerdo de las elecciones de Castilla y León, donde Vox ha sacado su mejor resultado histórico a nivel autonómico, pero que supone mejorar solo un punto en porcentaje de votos en comparación con 2022.
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Borja NegreteEntre los giros ideológicos que denuncian, enumeran "un giro estatalista y obrerista alejado de la defensa del libre comercio como motor de crecimiento; y una deriva republicana y antimonárquica que, en este punto, termina coincidiendo con intereses ajenos al propio proyecto". Recuerdan también la carta de Abascal cuando decidió abandonar el Partido Popular: "decía que había llegado a la 'conclusión definitiva de que no hay ninguna posibilidad de cambiar las cosas desde dentro', que un partido puede quedar 'secuestrado por la inamovible cúpula dirigente' y que uno acaba chocando contra 'el muro infranqueable de la realidad interna'... Hoy, en nuestro caso, el problema es incluso más básico: ni siquiera existe ese cauce mínimo de deliberación, porque no hay congresos y no se debaten las ideas".
Fuentes de la cúpula de Vox restan importancia a la iniciativa: "No cuestionan el liderazgo de Santiago Abascal y piden debate sobre las ideas... Creo que ese 'congreso extraordinario' se ha celebrado en los últimos meses 3 veces: Extremadura, Aragón y Castilla y León, y parece que los españoles están de acuerdo". La dirección siempre ha desligado los líos internos con los resultados electorales, y apuntan al Partido Popular y a su secretario general, Miguel Tellado, como responsables de estos últimos movimientos.
