Cornelia Funke, la escritora superventas que niega las estadísticas: "No reflejan la sed de libros de los jóvenes"

Escrito el 05/06/2026
Laura García Higueras

La escritora alemana regresa al universo de 'Mundo de tinta' con la cuarta entrega de la saga. "Me impresiona la política progresista de España", aplaude en su visita a Madrid para presentar el libro

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“No solo el momento actual es peligroso, siempre hemos tenido que luchar por el poder de las palabras”. Cornelia Funke lleva haciéndolo décadas a través de sus libros, con sagas convertidas en fenómenos como Mundo de Tinta, Reckless y El jinete de dragón. A la primera acaba de regresar con su cuarta entrega, Venganza de Tinta (Ediciones Siruela), en la que se ha reencontrado con personajes como Dedo Polvoriento y el Príncipe Negro, con una novela en la que la capacidad transformadora de la lengua vuelve a ser la gran protagonista. La escritora alemana ha visitado Madrid para presentar el volumen, que es también una reivindicación del público que la ha convertido en una autora superventas, los jóvenes.

Corazón de tinta, el primer título de la serie, se publicó en 2003, época en la que ya pensaba que el mundo era “un lugar peligroso”. “No solamente lo es el momento actual. Siempre hemos tenido que luchar por el poder de la palabra”, recuerda al tiempo que considera que lo que sí ha cambiado, es que ahora lo ve con “más claridad”.

“Cuando escribí los otros libros había mucha oscuridad en otras partes del mundo, lo que pasa es que ahora está más cerca de nosotros. Quizás por eso lo vemos mejor”, plantea. La autora lamenta que hasta ahora haya imperado la “visión blanca del mundo” y celebra: “Me alegra que nos hayamos quitado las gafas que nos impedían ver el mundo tal y como era y ser capaces de ver lo que hemos hecho. El colonialismo viene de Europa. Gracias a haber vivido en Estados Unidos he podido entender que muchas de las malísimas ideas que hay allí, en realidad vienen de aquí”, reconoce.

“Entiendo mejor los monstruos de Europa porque nací en Europa, y son terribles”, añade. Funke, que nació en Alemania, vivió durante años en California y lleva desde 2018 en la Toscana, donde desarrolla el programa Artist un Residence, una iniciativa en la que une a escritores, ilustradores, músicos y ambientalistas para que puedan llevar a cabo sus proyectos.

“Me mudé a Italia cuando tenían un Gobierno socialista y ahora tenemos a Meloni. No creo que sea tan mala como Trump, pero me impresiona mucho la política de España”, compara, “cómo están abiertos a la inmigración o la situación del feminismo. España es el país más progresista de Europa, es esperanzador cómo no están volviendo a las viejas costumbres”. “No estamos en un momento en el que tengamos que tener miedo a nuestras palabras. Tenemos que defender nuestros valores. Soy alemana y sé muy buen cómo se pueden perder. No hace falta que se repita la historia”, advierte. Y en este contexto, Funke es una ferviente defensora del papel que juega la literatura para empujar y dar esperanza a la sociedad.

La literatura como “consuelo” y “refugio”

La autora comparte que desde su propia experiencia, recibe mensajes a través de redes sociales, entre los que apareció un joven de quince años al que acababan de diagnosticar cáncer y le agradecía que encontraba “consuelo” en sus novelas. “Mis lectores me han enseñado que en mis palabras han encontrado refugio. Ahora que tengo la edad que tengo, 67 años, me he dado cuenta de lo difícil que puede ser el mundo y lo complicado que es ser humano”, reflexiona antes de reivindicar que “contar historias es una de las tareas más importantes del mundo”.

La escritora revisitó las tres primeras entregas de Mundo de Tinta mientras planteaba la cuarta, tras crear su propio sello de audiolibros con el que ha iniciado el lanzamiento en castellano de sus sagas; y escucharlo le hizo darse cuenta de que había olvidado muchas cosas: “Había entrado en caminos muy oscuros dentro del universo de Tinta, y pensé que quizás podía aportar algo de luz con esta nueva historia”.

Crítica hacia J.K. Rowling

Al citar a autoras superventas de literatura fantástica juvenil, Cornelia Funke comparte ranking con J.K. Rowling que, más allá del éxito de Harry Potter, lleva años siendo foco de atención desde que expresara públicamente que, para ella, las mujeres trans no son mujeres. Postura que la escritora alemana rechaza por completo. “Me molesta mucho que me comparen con J.K. Rowling, especialmente por sus opiniones sobre las personas transgénero. Estoy en shock porque no entiendo cómo puede rechazar a tantos lectores, es una traición hacia ellos”, asegura.

Me molesta que me comparen con JK Rowling por su transfobia

Cornelia Funke Escritora

La autora comparte que su hija también fue una de las miles de seguidoras de los libros de Harry Potter, y precisamente por ello no comprende que “rechace así a sus lectores, ver que es capaz de decir algunas cosas”. “No quiero que me comparen con J.K. Rowling”, zanja.

Sed insaciable por la literatura

Quienes considera que no han cambiado desde que comenzara su carrera literaria es su público. “Es sorprendente porque yo ya tengo una edad, y pensaba que lo natural sería haber pasado de moda, pero está siendo lo opuesto. A mis 67 estoy en la cúspide de mi carrera”, celebra la autora, que pese a que conoce “los datos” respecto a los hábitos de lectura, preocupantes entre los jóvenes, opina que estos no coinciden con lo que posteriormente encuentra en sus lectores: “Lo que yo siento no es lo que reflejan las estadísticas. No muestran su sed de libros”.

“En mi experiencia siento que hay la misma pasión, la misma devoción por los libros. Hay muchos blogueros jóvenes, en Instagram, tiktokers, creadores de contenido que hablan de libros. Y escritores. Seguramente se escribe más de lo que se habla”, indica para defender que “la palabra está en un momento muy potente hoy en día”.

La escritora alemana Cornelia Funke publica 'Venganza de Tinta'

La escritora explica a su vez que las novelas tienen que tener cabida a todos los temas posibles, y que independientemente de la edad para la que estén planteadas, no debe haber un ejercicio de autocensura en cuanto a qué abordar “porque no lo vaya a entender algo, sino por lo que les pueda aburrir”. En su caso, independientemente de si las obras son escritas o ilustradas, si el objetivo es que llegue a niños de tres años, aborda asuntos que vayan a ser de su interés, que “quizás no pasan por matrimonios difíciles o el amor romántico”.

“Si escribo El jinete del dragón tengo en mi cabeza a los niños diez años, por lo que me centro más en la aventura y no tanto en de quién se enamoran los personajes. Y si escribo Reckless, que es para adultos, sí que todo gira en torno al amor”, sostiene.

Lo que no tiene en cuenta el sentarse a escribir es en “el mensaje o la metáfora” que puedan ir implícitos en sus textos: “Si los hay, es una decisión que toma la propia historia. Por supuesto que pienso en mi tiempo y el estado actual del mundo. Si soy buena narradora, la historia va a ser un espejo. Puedo aportar lo que experimento cada día pero la historia tiene que tener vida propia, sino sería una herramienta y no quiero que sea así”.

Sin temor a la IA

Cornelia Funke ha convivido igualmente con la irrupción de la inteligencia artificial y su consecuente influencia en la industria editorial, aunque no la teme. La alemana valora que la “primera ventaja” que tienen los escritores es “la propia experiencia humana”.

No me parece que la IA esté siendo peor que nosotros, puede que acabe hasta acabe teniendo más moral

Cornelia Funke Escritora

“Estamos hechos de carne y hueso. Tenemos un tipo de dolor y de alegría distintos. Y sí, hemos creado la IA, no podemos culpar al mundo por ello. Es verdad que el mundo ha creado bestias salvajes y enfermedades que nos pueden matar. Muchos escritores nos advirtieron en el pasado de lo que pasaría, nuestra especie nos ha enseñado que siempre que podemos hacer algo, acabamos haciéndolo. ¿Podemos construir una bomba? Lo acabamos haciendo”, critica.

La autora lamenta que las personas “nos creamos por encima de las demás especies”: “Va a suponer nuestra caída si no nos metemos en la cabeza que no somos mejores que el resto, simplemente somos diferentes. Por ahora no me parece que la IA esté siendo peor que nosotros, puede que hasta acabe teniendo más moral que nosotros”. Funke insiste en que “no hay que temerla porque el miedo no lleva a ningún sitio”.