Dos décadas de verbenas queer en el bar de La Terremoto de Alcorcón: “Vecinas y travestis comparten más que una fiesta"

Escrito el 05/06/2026
Alejandro Alcolea

En palabras de Pepa Charro, el Flexas "siempre ha sido un sitio muy libre y muy transversal"

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Hace más de 20 años, una pareja alquiló el mítico Bar Flexas. Tras estar cerrado durante años, cargado de viejas botellas sin abrir y una taza de café todavía sobre la barra, sus puertas volvieron a abrirse. Ante el descrédito de los vecinos de una zona completamente degradada, el local echó a andar en 2004. Y lo hizo con tal entusiasmo que, justo un año después, tuvo lugar la primera edición de su propia fiesta, una celebración veraniega y reivindicativa que crecería sin parar hasta desbordar del todo la ciudad. 

La primera verbena fue en la calle frente al bar. Al año siguiente, la fiesta se expandió a dos calles. Al siguiente, se trasladó a una plaza cercana. Finalmente, en 2009 tuvo que mudarse al Parc de la Mar ante el creciente número de asistentes, convirtiéndose así en uno de los eventos veraniegos más multitudinarios de Palma.

El éxito de esta histórica fiesta del bar, impulsado por Pepa Charro —La Terremoto de Alcorcón— y Xavier Aloy se debe, en gran parte, a la unión de dos ingredientes fundamentales: su papel en la revitalización del barrio de Canamunt y su espíritu reivindicativo, cabaretero e inclusivo. 

El espíritu de la fiesta defiende un espacio intergeneracional donde
En el quinto aniversario participaron La Prohibida, Óscar (Las Fellini) y María Jesús con su acordeón.

Con una media de 15.000 asistentes en sus últimas ediciones, a lo largo de más de dos décadas han pasado por sus escenarios artistas como Falete, Azúcar Moreno, Massiel, Leo Bassi, Samantha Fox, Niño de Elche, Rodrigo Cuevas, Ladilla Rusa o Tomeu Penya. “Lo que pasó fue un milagro muy bonito: de repente el barrio entero se llenó de gente que no conocíamos, que se mezclaba con las vecinas de siempre, con travestis, con curiosos, con gente mayor que salía al balcón. Y ahí entendimos que aquello no era solo una fiesta, era algo que estaba creando comunidad”, explica Pepa Charro a elDiario.es, quien recuerda que empezaron en el bar y acabaron “recibiendo a miles de personas, fue muy loco”.

A lo largo de más de dos décadas han pasado por sus escenarios artistas como Falete, Azúcar Moreno, Massiel, Leo Bassi, Samantha Fox, Niño de Elche, Rodrigo Cuevas, Ladilla Rusa o Tomeu Penya

La unión de cultura, espectáculo y activismo LGTBI han estado siempre en el centro del bar, que, en palabras de Charro, “siempre ha sido un sitio muy libre y muy transversal”. “Eso ha hecho que la fiesta también sea un sitio donde caben todas las formas de ser, de vestir, de bailar, de existir. Y eso, aunque ahora suene muy fácil de decir, durante muchos años no lo era tanto en Palma”, recuerda la cantante y actriz española.

La Fiesta del Flexas ha funcionado siempre, según sus organizadores, como una mezcla muy precisa entre caos organizado y una red afectiva tejida a base de favores, complicidades y una logística casi artesanal. “Aquí nunca ha habido un gran caché ni una producción convencional; había gente que venía de toda España a pedirte cantar dos canciones, literalmente dos, y con eso construíamos una noche que podía tener perfectamente veinte o más actuaciones”, recuerda Pepa Charro, que subraya cómo esa acumulación de mini-intervenciones era parte del ADN de la fiesta. “Era un desfile continuo, sin jerarquías, donde lo mismo te subía un artista consagrado que una amiga que llevaba semanas ensayando en su casa”, concluye.

Lo que pasó fue un milagro muy bonito: de repente el barrio entero se llenó de gente que no conocíamos, que se mezclaba con las vecinas de siempre, con travestis, con curiosos, con gente mayor que salía al balcón. Y ahí entendimos que aquello no era solo una fiesta, era algo que estaba creando comunidad

Pepa Charro La Terremoto de Alcorcón

Uno de los sellos más celebrados de estas noches de verano era el famoso “artista sorpresa internacional”, cuya identidad no se desvelaba ni a parte del equipo hasta el último momento. También estuvieron llenas de enamoramientos que hoy todavía perduran, en parejas que celebran su aniversario asistiendo cada año a la fiesta. Así como de actuaciones tan inesperadas como la de Massiel, quien visitó la fiesta sin querer cantar tras haberse retirado y que, sin embargo, tras escuchar cantar El Noa, Noa al público no pudo resistirse a subir al escenario. 

Ha habido actuaciones tan inesperadas como la de Massiel, quien visitó la fiesta sin querer cantar tras haberse retirado y que, sin embargo, tras escuchar cantar 'El Noa, Noa' al público no pudo resistirse a subir al escenario

El bar Flexas se encuentra en Canamunt, un barrio del centro de Palma en transformación por la presión inmobiliaria y la turistificación.

Una red de apoyo entre vecinos

Más allá del escenario, el impacto del Flexas se extiende al barrio de Canamunt y no puede entenderse sin la dimensión comunitaria que ha generado a lo largo del tiempo. Una de las voces más cercanas al Flexas es Tina Codina, vecina del bar y colaboradora durante muchos años en sus actividades. Ella sitúa la fiesta como un elemento que ayudó a articular la vida vecinal en un momento de transformación urbana: “Cuando llegamos, el barrio estaba completamente degradado y el Flexas ayudó a crear una red, junto a la asociación de vecinos, y regenerar una forma de vida que después se ha ido perdiendo con la gentrificación”, apunta.

Cuando llegamos, el barrio estaba completamente degradado y el Flexas ayudó a crear una red, junto a la asociación de vecinos, y regenerar una forma de vida que después se ha ido perdiendo con la gentrificación

Tina Codina Vecina y colaboradora de actividades

En los primeros años, antes de que existieran redes sociales, los organizadores recurrieron a métodos casi analógicos para implicar al vecindario: “Dejaron cartas en los portales de la zona para localizar a la antigua asociación de vecinos y saber quién seguía allí”, recuerda Codina. Aquella búsqueda derivó en el renacer de una entidad vecinal que llevaba años prácticamente inactiva, en un contexto de reconstrucción del tejido comunitario del barrio.

Momento en el que reabren, por primera vez, el local del bar Flexas en 2004.
Una de las fiestas celebradas en el interior del reconocido bar palmesano.

Esa tensión entre arraigo y transformación atraviesa toda la historia del Flexas. Codina lo resume como una resistencia cotidiana: “Vivimos rodeados de cambios muy fuertes, edificios comprados por fondos extranjeros, casas convertidas en una sola vivienda, gente que desaparece del barrio… y, en ese contexto, espacios como el Flexas te hacen sentir que todavía perteneces a algún sitio”, señala. Esa dimensión de refugio, casi doméstica, ha sido clave para entender por qué la fiesta ha trascendido lo puramente festivo.

Vivimos rodeados de cambios muy fuertes, edificios comprados por fondos extranjeros, casas convertidas en una sola vivienda, gente que desaparece del barrio… y, en ese contexto, espacios como el Flexas te hacen sentir que todavía perteneces a algún sitio

Tina Codina Vecina y colaboradora de actividades

En esa misma línea, el legado de uno de los grandes colaboradores en las fiestas Fernando Estrella, fallecido en 2023, sigue muy presente en el imaginario del bar. Músico de la movida madrileña, fundador de Peor Impossible y figura central del proyecto, su personalidad excesiva, performativa y profundamente libre ha sido recientemente recuperada en el documental “Estrella, cometa, satélite y planeta”, dirigido por Pedro de Echave. El filme reúne testimonios de amistades cercanas y repasa su papel como alma creativa del Flexas, además de su trayectoria como artista, cocinero y activista LGTBI. Para quienes lo conocieron, Estrella representaba la fiesta como forma de vida, una idea que aún hoy atraviesa la identidad del espacio. 

A lo largo de su historia, la intensa trayectoria del bar Flexas le ha valido numerosos reconocimientos: en 2017 el Ayuntamiento declaró la fiesta Actividad de Interés Público; en 2019 el establecimiento fue incorporado al Catálogo de Locales Emblemáticos de Palma; y en 2022 recibió un Solete Repsol, renovado posteriormente, consolidando su prestigio como uno de los espacios culturales y sociales más singulares de la ciudad. 

El legendario músico de la movida madrileña Fernando Estrella (en el centro) sigue muy presente en el imaginario del bar.
Momento de una actuación de diferentes niñas en el escenario frente al público en el Parc de la Mar

“San Reprimonio Bendito”

La historia del Flexas forma parte de una tradición mucho más larga de activismo y cultura LGTBI en Mallorca. Antes de que existieran las celebraciones institucionales del Orgullo, colectivos como el Front d'Alliberament Gai de les Illes Balears (FAGI) protagonizaban acciones reivindicativas en plena Transición. El periodista y escritor Marcos Augusto recuerda que aquellos primeros movimientos tenían un carácter “profundamente contracultural” y “estaban muy alejados de las estructuras institucionales actuales”.

Entre los episodios más recordados figura el llamado “San Reprimonio Bendito”, una singular protesta a mediados de los años ochenta organizada tras el cierre de varios locales de ambiente en Palma. “Se vistieron todas las maricas de aquel momento como si fueran a un paso de Semana Santa y llevaron a un santo que simbolizaba al alcalde”, cuenta Augusto. Mientras recorrían las calles coreaban consignas como “Ramón, te asusta, a ti también te gusta”, en referencia al entonces alcalde socialista Ramón Aguiló.

Las fiestas en el mítico bar siempre han mantenido un espíritu reivindicativo, cabaretero e inclusivo.

Aquellas movilizaciones mezclaban sátira, irreverencia y reivindicación política. Una fórmula que décadas más tarde reaparecería en el universo Flexas. El periodista también recuerda figuras como Juanito López, histórico activista vinculado al movimiento de liberación gay, que recorría Palma con falda a finales de los años setenta desafiando las convenciones sociales de la época. Aunque las formas han cambiado, existe un hilo conductor entre aquellas primeras expresiones de resistencia y el espíritu que acabó convirtiendo al Flexas en un símbolo cultural de la ciudad. 

Fernando Estrella en una de sus actuaciones en las fiestas organizadas por el bar

De la movilización al “tardeo turístico”

Sin embargo, pese al éxito de todas sus convocatorias y reconocimiento social, este verano la historia de sus fiestas de aniversario se ha detenido por primera vez. Los organizadores han anunciado la cancelación de la 22ª edición tras semanas de negociaciones con el Ayuntamiento de Palma. Mientras el Consistorio sostiene que ofreció apoyo suficiente para garantizar la celebración, los organizadores consideran que las condiciones planteadas hacían inviable mantener el modelo que caracteriza al evento.

En 2009 la histórica fiesta se mudó al Parc de la Mar, donde llegó a alcanzar una media de más de 15.000 asistentes.
Las fiestas del Flexas en el Parc de la Mar han llegado a alcanzar los 15.000 asistentes.

La situación adquiere una dimensión mayor porque coincide con otra circunstancia que ha sacudido recientemente al movimiento LGTBI de Balears. Apenas unos días antes, la asociación Ben Amics anunciaba también la cancelación de la tradicional verbena del Orgullo en Palma tras romper las negociaciones con el Ayuntamiento. Para Jan Gómez, coordinador de la asociación Ben Amics “esto no son dos problemas aislados”. “Forma parte de una estrategia de desmantelamiento de las políticas LGTBI del PP y Vox”, afirma a este diario. 

La capital mallorquina no celebrará ni el Orgullo LGTBI ni la fiesta del bar Flexas este año

“Este equipo de gobierno ha querido quitarnos de en medio para poder organizar un tardeo turístico vacío de contenido, crítica y defensa de derechos”, critica Gómez, quien señala además la desaparición de actividades de visibilidad y programas educativos en esta legislatura. Según el coordinador de Ben Amics, lo que está en juego va mucho más allá de una fiesta: “Estamos hablando de la movilización de miles de personas con un enorme valor social y cultural para la ciudad”. En este sentido, Ben Amics mantendrá la manifestación del Orgullo el 28 de junio, aunque trasladará parte de sus actos principales a Manacor tras la invitación de ese municipio. El Orgullosament Inca de este año también acogerá actividades LGTBI en la isla.

Cartel de la decimotercera edición del aniversario, con un fotomontaje dedicado a Elvis Presley.

Resistir en la ciudad cambiante 

La cancelación de la Fiesta del Flexas llega además en un momento especialmente delicado para el barrio que vio nacer el proyecto. Veinte años después de la reapertura del bar, Canamunt atraviesa una transformación acelerada marcada por la presión inmobiliaria, la turistificación y la llegada de inversores internacionales. “Llegaron las clases creativas, se dinamizó el barrio y después vino la especulación”, resume Codina, que argumenta diferentes esfuerzos del barrio a través del reparto de comida a personas vulnerables o una asamblea pedagógica para niños y niñas.

Veinte años después de aquella primera fiesta improvisada frente al bar, el Flexas sigue representando mucho más que una verbena multitudinaria. Es la historia de una ciudad que encontró en la diversidad, el humor y la cultura popular una forma de construir comunidad. Su cancelación deja un vacío en el calendario estival de Palma, pero también plantea una pregunta más profunda: qué lugar ocupan hoy los espacios que durante décadas han servido para celebrar la diferencia, tejer vínculos y resistir frente a la uniformidad.