«Caerá un meteorito en pleno centro de Madrid y seguirán sin descolgar el teléfono». En el núcleo duro de Alberto Núñez Feijóo se toman entre la chanza y la resignación una de las tantas anormalidades que caracterizan al actual tiempo político y que empiezan a verse con naturalidad: la inexistente interlocución entre el Gobierno y la oposición en cualquier circunstancia.
Da igual lo que ocurra: la dana más mortífera que se recuerda en medio siglo, el fundido a negro energético, un aluvión de incendios que calcinan cientos de miles de hectáreas o una invasión migratoria sin precedentes en una ciudad española, Pedro Sánchez ha resquebrajado todos los puentes con el líder del primer partido del país, que también es su principal adversario.
Atrás queda la costumbre no escrita de mantener un mínimo de contacto en contextos de gravedad o en crisis de Estado, especialmente en las que conciernen a la seguridad nacional o a la política exterior. «Nada, aquí no ha llamado nadie», confirman a LA RAZÓN fuentes de Génova.
Casi un mes después de la entrada masiva de irregulares en la frontera de España con Marruecos, no se ha producido ni una sola llamada entre la Moncloa y el PP. Ni una. A pesar de que el territorio afectado está gobernado por los populares y, sobre todo, de que algunas de las soluciones posibles pasan por el legislativo, donde sería conveniente un entendimiento entre las dos principales fuerzas.
Aunque lo más inminente ahora pasa por resolver la situación de los miles de ciudadanos magrebíes y subsaharianos que, todavía hoy, vagan por la ciudad autónoma, a medio plazo hay un debe pendiente para poder evitar episodios similares: la reforma de la Ley de Extranjería, para garantizar las repatriaciones de los ilegales que crucen la frontera a nado. El PP hace tiempo que reclama la reforma legal y Sánchez, cuando visitó Ceuta, se mostró a favor.
Aun así, no hay expectativa de que Sánchez vaya a descolgar el teléfono para hablar con Feijóo. «El presidente de este país le hace ‘ghosting’ a la oposición en mitad de una invasión migratoria. Es increíble», lamentan en la cúpula popular, donde por mucho que digan que encajan la realidad, no terminan de entender la actitud del presidente, que se niega a compartir con la oposición ninguna información disponible.
Poco a poco, Sánchez ha ido dejando de lado la costumbre de dar cuenta de cuestiones puntuales que comprometen al Estado. La última vez que se puso en contacto con el líder popular fue cuando la invasión de Rusia en Ucrania en 2022, que tuvo una conversación con Pablo Casado.
A partir de ahí, no se recuerda que haya vuelto a hacer lo propio. Meses más tarde, por ejemplo, descartó consensuar un volantazo trascendental en materia diplomática: el cambio de posición de España sobre el Sáhara occidental. Un giro que comprometía a todo el país a futuro y que no se llegó a debatir en el Consejo de Ministros ni en el Parlamento.
Desde entonces, han sido contadas las reuniones entre Sánchez y Feijóo. La última, hace año y medio, en marzo de 2025, con motivo de la guerra de Ucrania y el incremento del gasto en Defensa. En febrero, estaba prevista una nueva cita bilateral en la Moncloa por el mismo motivo, pero se suspendió por la tragediaferroviaria de Adamuz. Hasta hoy.
Desde que estalló la crisis en Ceuta, Feijóo no ha dejado de denunciar la inacción del Gobierno. En sus dos visitas ha reclamado a Sánchez que tome el mando de la crisis y le ha afeado que no suspenda sus vacaciones. Además, la semana pasada, le emplazó a aplicar todo un plan con siete medidas. Sin embargo, descartó remitirlas a la Moncloa.
Atrás quedó también la época en la que Feijóo remitía sus propuestas al Gobierno en documentos sin el logo del partido. «¿Para qué, si luego no nos dan ni acuso de recibo?». No obstante, esta vez Sánchez ha accedido a algunas de las demandas que han transmitido los populares.
La primera: este martes, en su vuelta al Consejo de Ministros luego de su descanso de casi un mes, el Gobierno dará luz verde a un «mando único» para gestionar la crisis liderado por el ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres. Además, Sánchez ha convocado el Consejo de Seguridad Nacional. Y también está preparando un paquete económico para aliviar las consecuencias de la invasión en la ciudad de Ceuta.
Tres de siete. Faltan, no obstante, otras demandas. Caso del incremento de la plantilla de funcionarios de extranjería para agilizar los expedientes de retorno de los ilegales. Mayores y menores.
Como avanzó este periódico en su edición digital, lo que sí hará el PP es llevar al Congreso de los Diputados el plan que presentado por Feijóo. A través de una proposición no de ley, para emplazar al Gobierno a aprobar todas y cada una de las medidas.
Una maniobra de presión para que el Gobierno ponga todos los medios a su alcance en la resolución de una crisis «múltiple», tal y como la describió Borja Sémper, portavoz nacional del partido, que ayer, en rueda de prensa, compartió un sombrío diagnóstico: «Hay cerca de 10.000 personas en la calle. Hay un problema de orden público y sanitario».
El dirigente popular martilleó: «Este Gobierno está conformado por un presidente, tres vicepresidencias y 22 ministros. Y el drama es que todos y cada uno de sus integrantes han estado absolutamente fuera de órbita tras la invasión de Ceuta».
