A pocas horas de la histórica visita del Papa León XIV a Madrid, la ciudad acoge una diversa actividad logística. Miles de voluntarios se están acercando a los centros de acreditación para recoger el material con el que participarán en los multitudinarios actos programados. Desde el control de accesos hasta la atención de peregrinos, cerca de 20.000 personas se preparan para formar parte de un dispositivo sin precedentes que combina organización, vocación de servicio y una ilusión desbordante, ya que «todos los puestos se disfrutan, incluso los más pequeñitos».
Un despliegue logístico que supera las expectativas
El nerviosismo y las ganas de que todo salga perfecto marcan el ritmo en la Parroquia de San Juan de la Cruz, el auténtico corazón del operativo. Aquí se gestiona el abastecimiento de todo el material que necesitarán los voluntarios antes de ser trasladados a cada punto de la ciudad.
Aunque en un primer momento hubo fluctuaciones, la respuesta final ha sido abrumadora. «Hay que dar gracias, porque se esperaba un mínimo de 12.000 y finalmente han sido 18.000 o creo que algo más, así que estamos muy contentos», confiesa una de las coordinadoras de logística, animando a vivir la experiencia desde cualquier posición: «Todos los puestos se disfrutan, incluso los más pequeñitos; de verdad, animaos».
Este «ejército» de voluntarios en Madrid se desplegará en los principales escenarios de la capital. Según detallan desde los puntos de entrega, el material está destinado a cubrir las actividades operativas en enclaves clave como Plaza de Cibeles, el estadio Santiago Bernabéu, el Movistar Arena y los pabellones de IFEMA.
Código QR y el esperado «kit de supervivencia»
El proceso de acreditación es un ejemplo de agilidad organizativa y tecnológica. «Cuando vienen los voluntarios en Madrid, nos enseñan su registro en el móvil con el código QR. Lo escaneamos con una tablet y procedemos a localizar su credencial», explica uno de los encargados de esta sección. Junto a la tarjeta identificativa, cada persona recibe una camiseta y una gorra que están codificadas por colores en función de su tarea específica (control de accesos, información o ayuda a los peregrinos).
Además de la uniformidad, se les hace entrega de una mochila llamada de manera no oficial el «pack de supervivencia», indispensable para afrontar las largas jornadas que se avecinan bajo el cielo madrileño. Este kit incluye:
- Una botella de agua para garantizar la hidratación
- Galletas para reponer fuerzas
- Un abanico para aliviar el calor
- Crema solar, un elemento que los organizadores tildan de «muy importante porque vamos a tener muy buen tiempo»
La demanda ha sido tan masiva que durante el fin de semana previo se vivieron momentos de auténtico colapso. «El fin de semana fue brutal. Estuvimos en la parroquia San Jorge y ahí eran colas casi kilométricas. Incluso tenemos voluntarios de fuera de España», relatan.
Sonrisas de oreja a oreja de los voluntarios en Madrid
Para que el acceso de miles de peregrinos fluya sin incidentes, el equipo tecnológico trabaja contrarreloj. «Lo que estamos haciendo en este gran equipo es colaborar en instalar todos los iPads y conectarlos con las aplicaciones que se usan para controlar todos los accesos», apunta un voluntario del área informática.
Con un control estimado de unas 16.800 acreditaciones directas procesadas en estas terminales, la presión es alta, pero el ambiente lo compensa todo. Como resume uno de los coordinadores al observar el ajetreo de los voluntarios en los espacios de acreditación: «Se les ve con ganas, ilusionados, con unas sonrisas de oreja a oreja. Con muchas ganas de recibir al Papa como todos, así que… ¡a por ello!».
