El Papa León XIV visitó en 2003 el Valle de los Caídos profanado por Sánchez: «Los fieles le pedimos que lo proteja»

Escrito el 06/06/2026
Paula Ciordia

Tanto el Papa León XIV como Benedicto XVI visitaron antes de su nombramiento como Santo Padre el Valle de los Caídos, que ahora amenaza con profanar Sánchez hasta su destrucción final. Mientras una cruz peregrina de 25 metros en el corazón de Madrid ha desatado una expectación inusitada.

Decenas de curiosos se detienen, sacan el móvil y fotografían el símbolo católico de redención en la Plaza de Lima, donde este sábado el Papa León XIV celebrará la Vigilia Pascual. Se espera que acudan más de medio millón de personas, la mayoría jóvenes.

Esta no será la primera vez que el norteamericano celebre un encuentro con la juventud en España. En el verano de 2003, poco después de ser nombrado Prior General de los Agustinos, el Papa visitó el Valle de los Caídos. Una imagen icónica muestra a cientos de jóvenes rodeándolo en la escalinata del monumento. Se trataba de un encuentro internacional de jóvenes agustinianos que tuvo como lema «Hacer de estos tiempos, tiempos mejores», recuerda el sacerdote Juan Manuel Paniagua, quien participó en su organización. «Este tipo de encuentros nos permite estar unidos en todo el mundo: Filipinas, Nigeria, etc.», señala.

Ratzinger visitó el Valle también

Previamente en 1989, el cardenal Joseph Ratzinger había visitado el Valle de los Caídos. Ahora, en plena ofensiva del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, contra el sacro monumento de la reconciliación, multitud de fieles piden al Santo Padre que lo vuelva a visitar ante la profanación socialista en plena democracia, siendo además el templo más grande del mundo por sus más de 260 metros de longitud de nave.

Papa León Valle Caídos

«Los fieles pedimos que lo proteja», explica Javier García-Conde, que, haciéndose eco del sentir popular, envió una carta al cardenal Cobo solicitando que el Pontífice incluyera el Valle en su agenda. Hasta la fecha no ha obtenido respuesta.

«El Papa León XIV vería cómo la falta de mantenimiento de la basílica es, en el fondo, la falta de mantenimiento de este Gobierno de la fe que ha inspirado la historia de España», lamenta García-Conde, uno de los promotores de la iniciativa.

«Ahora mismo, plantarse ante la destrucción y la profanación de la cruz es defender todos los templos de España. Es decir, España es un país donde muchos españoles somos cofrades, llevamos en Semana Santa la cruz de nuestra cofradía. Pues bien, la Cruz del Valle de los Caídos está levantada a hombros de la cofradía de la historia de España», reflexiona.

«Mira, parece la Cruz de los Caídos», comenta un viandante mientras enfoca la estructura. Otro, que se define como no creyente, reconoce con una sonrisa: «Me ha hecho gracia verla –refiriéndose a la cruz–. No me la esperaba. Respecto a los que sienten la fe», mientras opina que no se debe tirar la cruz por «respeto a los creyentes».

Una mujer, visiblemente molesta, muestra en su teléfono la fotografía que su marido ha tomado con la cruz peregrina de la Plaza de Lima y sentencia: «A mí no me parece normal que el Papa no vaya al Valle de los Caídos. Pero como estos políticos hacen lo que quieren… Yo creo que si algún día entra otro partido político, se cree. Porque yo con este no, no hay mucha reconciliación».

El Valle de los Caídos: «Único en el mundo»

Para la mayoría de los consultados, la cruz del Valle simboliza el abrazo fraterno de dos bandos en la Guerra Civil española. Prueba de ello son las esculturas realizadas por el artista exiliado Juan de Ávalos en el monumento, como la magneficiente Piedad que corona la puerta de entrada a la basílica.

«Un monumento que hicieron en conmemoración de todas las personas que cayeron en la Guerra Civil. Yo he estado allí y es maravilloso», explica uno de los presentes. Otro añade: «La mayoría de los españoles somos católicos y, por tanto, aquí los políticos se tenían que dedicar a atender lo que demanda la mayoría».

La cruz del Valle de los Caídos, seis veces más grande que la que ahora preside la Plaza de Lima (alcanza los 150 metros), no destaca solo por su tamaño. «El tamaño de la cruz del Valle de los Caídos es lo de menos. Es verdad que es muy espectacular y que hoy por hoy es la cruz más grande del mundo. Pero lo más importante no es lo que se eleva hacia el cielo, sino todos los metros que tiene hacia abajo. Esta cruz nace en el altar alrededor del cual se reza todos los días por la reconciliación de los españoles. Y ahí están enterrados españoles de ambos bandos. Y eso es único y es un hecho único en el mundo», subraya García-Conde.

La tarde cae, pero la cruz peregrina sigue atrayendo miradas y comentarios en pleno Madrid. Algunos elevan a través de ella su petición al Santo Padre: que proteja el Valle de los Caídos, símbolo de la fe que ha marcado la historia de España con la sangre reciente de miles de mártires por abrazar a Cristo.