Entre ensayos musicales, reuniones de voluntarios y pancartas recién pintadas, la sede de Hakuna vive días de intensa actividad. La histórica visita del Papa León XIV ha movilizado a miles de jóvenes que colaboran en la organización y que esperan con enorme ilusión la llegada del pontífice a Madrid. En este espacio, donde cada semana se reúnen para rezar y compartir su fe, la música se ha convertido en el gran motor para integrar a una juventud que busca respuestas.
Miles de jóvenes al servicio de la diócesis de Madrid
El ambiente de los jóvenes de Hakuna es de un nerviosismo alegre y contagioso. «Estamos con mucho lío aquí; están pintando algunas pancartas y algún cartel para la visita del Papa», comenta uno de los voluntarios en medio del ajetreo. Para estos jóvenes, que el Papa llegue a su ciudad representa «lo máximo que un cristiano puede vivir».
La movilización es total y se realiza en estrecha colaboración con la archidiócesis madrileña. «Aquí en Madrid se organiza por la diócesis. Estamos ayudando a toda la organización de jóvenes y de gente de todas las edades que van a ir a los diferentes eventos de este fin de semana», explican desde la coordinación.
Para abarcar todas las necesidades del evento, Hakuna se ha estructurado en diferentes niveles de acción que van desde la logística y el voluntariado (encargados de la gestión operativa y de agrupar a los asistentes) hasta la comunicación, centrada en la difusión y organización informativa. Además, han puesto un foco especial en la acogida y preparación para recibir a los peregrinos, ya que, como relatan los propios organizadores, «viene gente de distintas ciudades de España para ver al Papa y muchos amigos vienen a quedarse aquí».
Oración y estudio: la preparación espiritual
Más allá de la pintura y la logística, el núcleo de la preparación de estos jóvenes es profundamente espiritual. Desde hace un mes, las tradicionales «Horas Santas» semanales del grupo incluyen una oración específica por los frutos de la visita pontificia.
«A nivel más personal estamos rezando mucho por la visita del Papa», señala una de las organizadoras. Esta preparación integral incluye también la formación: «Varios estamos viéndonos la encíclica que ha sacado el Papa León XIV». Todo ello envuelto en un ambiente de expectación donde conviven la ilusión, la oración y la diversión ante un fin de semana que anticipan como «increíble».
El fenómeno musical y espiritual de los jóvenes de Hakuna
Si hay algo que caracteriza a Hakuna es su música, que tendrá un papel protagonista con un concierto durante los actos de este fin de semana en la visita papal. Los coros llevan días de intensos ensayos, y las nuevas canciones preparadas para la ocasión, como Alzad la mirada, suenan en bucle entre los voluntarios.
El impacto de estas melodías trasciende de lo artístico a lo espiritual. Los propios jóvenes analizan por qué sus composiciones logran calar tan hondo en su generación: «Las canciones tocan mucho el corazón de la gente porque hablan de algo que es verdad; al final es la oración. Esa verdad que transmiten se nota, el corazón humano lo percibe y por eso ayuda a rezar tanto a la gente como a los mismos que las han creado».
Para muchos, esta música de los jóvenes de Hakuna es la respuesta a un vacío generacional. «Hay muchos jóvenes que están un poco cansados de lo que el mundo les ofrece, y la fe y Dios son una respuesta infinita», reflexiona un joven, concluyendo que en estas letras «la pregunta del joven conecta con la respuesta de la canción».
Conscientes de que la visita de León XIV atraerá a miles de personas en búsqueda de sentido, los miembros de Hakuna afrontan su participación musical como un servicio.»Al final las canciones son como un medio, pero el que realmente se cuela por ahí es Dios», aseguran. «Va a haber mucha gente con mucha sed; ojalá puedan encontrar a Dios a través de las canciones».
