Un proyecto pionero en España analiza el impacto de las cianobacterias en los embalses y la calidad del agua potable

Escrito el 18/03/2026
Alejo Lucarás

La necesidad de estudiar la presencia de cianobacterias en los embalses pasó a ser prioritaria dentro de la investigación sobre gestión del agua en España. La combinación de sequías prolongadas, temperaturas elevadas y cambios en los ecosistemas acuáticos está alterando el equilibrio natural de estos entornos.

Como consecuencia, aumenta la presencia de determinados microorganismos que pueden influir en la calidad del agua utilizada para el consumo humano. En este escenario, distintos equipos científicos analizan cómo estas dinámicas afectan a los sistemas de abastecimiento de agua potable. Uno de los objetivos es conocer con mayor precisión qué especies aparecen en los embalses.

El proyecto científico centrado en las cianobacterias en los embalses de Cataluña

Investigadores del Grupo de Ingeniería y Simulación de Procesos Ambientales (GESPA), del Instituto Químico de Sarrià (IQS), participan en el proyecto ESCCAP, centrado en estudiar el efecto de la sequía en las comunidades de cianobacterias en los embalses de las cuencas internas de Cataluña.

El programa de investigación prevé monitorizar durante un año completo y los dos veranos posteriores la presencia de especies de cianobacterias y de sus toxinas en los diez principales embalses de esta zona.

Estos sistemas de almacenamiento constituyen puntos clave para la captación de agua potable, por lo que cualquier alteración en su calidad puede tener consecuencias en el abastecimiento.

El proyecto se desarrolla en colaboración con investigadores del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA-CSIC). El objetivo es identificar qué organismos proliferan con mayor frecuencia, cuáles son las toxinas más presentes y cómo evolucionan estas variables a lo largo del tiempo.

Un ciclo sin fin para los embalses catalanes: sequía, aumento de temperaturas y cianobacterias

Los científicos señalan que el aumento de las temperaturas globales y la disminución de precipitaciones están intensificando los episodios de sequía. Cataluña experimentó una situación prolongada entre 2022 y 2024 que redujo de forma significativa el volumen de agua almacenado en los embalses.

Cuando el nivel de agua disminuye, se producen varias transformaciones en el ecosistema:

  • La temperatura del agua aumenta con mayor rapidez.
  • Se incrementa la concentración de nutrientes.
  • El volumen reducido favorece la acumulación de sustancias procedentes de actividades agrícolas, urbanas o industriales.

Este fenómeno, conocido como eutrofización, genera condiciones propicias para el crecimiento masivo de cianobacterias. Estas proliferaciones, denominadas floraciones algales, pueden producir diferentes metabolitos llamados cianotoxinas.

La presencia de estas sustancias puede degradar la calidad del agua y suponer un desafío para los sistemas de tratamiento destinados a obtener agua potable segura.

La tecnología y modelos predictivos que usarán para controlar el fenómeno

El proyecto ESCCAP incluye distintas líneas de trabajo destinadas a mejorar el control de las cianobacterias en los embalses. Entre las principales tareas previstas se encuentran:

  • Monitorización directa de embalses mediante drones para detectar floraciones algales en superficie.
  • Captadores pasivos de muestras de agua para analizar toxinas y nutrientes presentes.
  • Análisis químico avanzado mediante técnicas de laboratorio como LC-MS/MS.

Además de la vigilancia ambiental, los investigadores trabajan en herramientas de predicción basadas en modelos de aprendizaje automático. Estos sistemas permitirán anticipar posibles episodios de proliferación de cianobacterias y la aparición de toxinas asociadas.

Otra línea del proyecto estudia el rendimiento de las Estaciones de Tratamiento de Agua Potable (ETAP). El objetivo es comprobar hasta qué punto los procesos actuales logran eliminar cianobacterias y cianotoxinas bajo las condiciones climáticas actuales.

También se desarrollan ensayos de potabilización en laboratorio a partir de agua contaminada con floraciones algales. Estas pruebas permiten evaluar la eficacia de diferentes tratamientos y optimizar los procesos de eliminación de toxinas.

La presencia de nuevas cianotoxinas y una legislación que debería actualizarse

Actualmente, la legislación solo establece límites para una cianotoxina concreta: la microcistina-LR, considerada una de las más frecuentes. Esta regulación aparece recogida en distintas normativas relacionadas con el agua potable y el uso recreativo de aguas continentales.

Sin embargo, la evidencia científica indica que existen numerosas cianotoxinas adicionales presentes en ríos, lagos y embalses. Algunas pueden tener niveles de toxicidad similares o incluso superiores.

Por este motivo, el proyecto también incluye estudios toxicológicos en organismos acuáticos como el pez cebra y el crustáceo Daphnia magna. Estos análisis permiten evaluar los efectos de las toxinas detectadas y estudiar posibles interacciones entre ellas.

Por último y no menos importante, el trabajo conjunto entre instituciones científicas y organismos responsables de la gestión del agua busca así identificar toxinas emergentes que deberían incorporarse a los sistemas de control en el futuro.