Yeremay, un sueño cumplido y un regreso para sembrar esperanza

Escrito el 25/08/2026

Fue una semana de ruido. De nombres. De cifras. Pero en La Rosaleda, 92 días después, Yeremay Hernández ponía fin a un largo calvario que ha atravesado desde que el 24 de mayo se enfundó por última vez la 10 blanquiazul. Entonces, de granate, con celebración y ascenso incluido. El lunes, de negro, para debutar en Primera División. El talento canario ha llegado a LaLiga después de un verano atípico: descansó, siguió un plan conservador y no llegó a estrenarse en pretemporada. El pubis. Ya le había lastrado meses atrás. El sufrimiento, aunque por unos minutos y a cuentagotas, dio paso a un atisbo de luz para el Dépor.

Primer paso

Yeremay cruzó el túnel. Convivirá con la pubalgia hasta que el cuerpo se adapte. Pero en tierras malacitanas cumplió uno de sus sueños y objetivos: jugar con el Dépor en Primera. Durante los últimos dos años ha sido una apuesta mutua por tener al talento del Polvorín en el campo. Por seguir siendo la estrella del equipo. El 10 está lejos de su mejor versión, y apenas pudo dejar un par de carreras ofensivas. En una, casi por esa inercia que tiene su juego de atraer miradas y asustar rivales, obligó a Herrero a intervenir. En otra, conectó sin éxito con Auba, cansado de pelear solo en el frente.

El gabonés ha asumido el peso total del juego ofensivo ante la ausencia de Yeremay. Su regreso, aunque aún con la batería empezando a obtener carga, es esperanza para el futuro. Semilla para lo que debe venir. El Dépor necesita a su 10 sobre el campo. Al cien por cien.