No es solo un central. David Costas ha sido, hasta ahora, el hilo que une al Oviedo con la Primera División: las cuatro victorias del curso llegaron con él sobre el césped, y su regreso tras la lesión coincidió con un 1-0 al Valencia resuelto, además, por un gol suyo. En la pelea por la permanencia, el Oviedo tiene un amuleto en forma de muralla.
El dato es muy contundente. Cruzando el registro de partidos de Costas con el calendario oficial del equipo hasta la jornada 28, el resultado es claro: con el central gallego en el once, el Oviedo suma 4 victorias, 7 empates y 7 derrotas, lo que arroja 19 puntos en 18 encuentros, a una media de 1,06 por partido. Sin él, el equipo de Almada no ha ganado ni una sola vez. Cero victorias, dos empates y ocho derrotas: apenas 2 puntos en 10 partidos, con un paupérrimo 0,20 de media. Y si el marcador habla, la portería grita: siete porterías a cero con Costas en el campo; ninguna en su ausencia.
Y es cierto que un equipo no gana o pierde exclusivamente por un hombre. Pero los números sí señalan algo que va más allá de la estadística: el impacto competitivo de Costas, su jerarquía en el vestuario y en el campo, su capacidad para ordenar, liderar y sostener. Cuando él está, el Oviedo tiene otra cara. Cuando no está, la cara que aparece es la de un equipo que mira el descenso de frente.
Esta es su sexta temporada como oviedista –contando la cesión de 2016/17 y su regreso en 2021– y la quinta consecutiva desde que volvió en propiedad. En ese tiempo ha acumulado más de 150 partidos oficiales con la camiseta azul, una cifra que el club celebró en enero de 2026 al mismo tiempo que le extendía el contrato hasta 2028. En lo que va de temporada lleva 18 partidos, 17 de ellos de titular, 1.520 minutos y un gol.
La imagen del defensa celebrando en el Tartiere resumió cinco semanas de angustia: desde el 10 de febrero, cuando el club comunicó una rotura muscular en el aductor izquierdo, hasta su reaparición en el once ante ese mismo Valencia que abandonó Mestalla con las manos vacías.
No había sido la primera vez que las lesiones le robaban semanas al Oviedo. En septiembre sufrió un problema en los isquiotibiales que le tuvo fuera casi dos semanas; en enero, otra lesión muscular corta le hizo perderse apenas unos días. Pero el frenazo de febrero fue el más largo y el más doloroso en términos de rendimiento colectivo: los ocho partidos que el equipo jugó sin él entre esa fecha y el regreso ante el Valencia son los que explican, en buena medida, por qué el Oviedo sigue mirando el descenso.
La permanencia del Oviedo tiene muchos frentes abiertos y muchas incógnitas por resolver. Pero tiene, al menos, una certeza y se llama David Costas.
