Retrocedamos un poco en el tiempo: 18 de enero de 2026. Estadio Prince Moulay Abdallah de Rabat, Marruecos. Final de la Copa África entre Marruecos y Senegal, con un ambiente completamente hostil para los Leones de Teranga. Minuto 93: el colegiado anula un gol muy polémico a Senegal y, un minuto después, señala un penalti aún más polémico sobre Brahim. Senegal, en señal de protesta, se marcha del terreno de juego y no regresa tras varios minutos de incertidumbre, pese a la petición de un Sadio Mané visiblemente afectado.
Brahim, tras el largo parón, asume la responsabilidad, pero intenta sorprender a Mendy con un Panenka desastroso y falla el gol que lo hubiese convertido en héroe. Todo ello, tras un acoso bochornoso al portero de Senegal por parte de jugadores, recogepelotas y miembros de la organización, intentando robar la toalla del guardameta senegalés y arrastrando por el suelo al portero suplente, que intentaba proteger el objeto.
En la prórroga, Pape Gueye marca un auténtico golazo que da el título a Senegal y provoca una decepción mayúscula en Marruecos. La fiesta nacional se acababa de convertir en un drama y empezó un buen jaleo a nivel institucional.
El equipo legal de la Federación marroquí se movió rápido y pidió a la CAF y a la FIFA revisar la decisión de haber reanudado el partido tras el abandono temporal por parte de Senegal. O, lo que es lo mismo, que les dieran la final por ganada. A su vez, la CAF empezó a repartir sanciones, tanto económicas como disciplinarias, en ambos bandos. Sin embargo, el título seguía en manos de los Leones de Teranga.
La renuncia de Regragui
El 5 de marzo de 2026, Walid Regragui, artífice de las semifinales del Mundial de 2022 y de la propia final de la Copa África, renunciaba al proyecto a tres meses del Mundial. Mohamed Ouahbi, campeón mundial sub-20, fue elegido su sustituto en el cargo. Claramente, la derrota de Marruecos en “su” torneo fue la luz verde a un nuevo proyecto para intentar crecer más y más rápido a nivel global.
Sonaron los nombres de Xavi Hernández, Andrés Iniesta para la dirección deportiva o Jorge Sampaoli, pero el Rey Mohamed VI los vetó a todos porque prefiere a figuras marroquíes en la selección. Y ahora, la CAF, dos meses después de la final de la Copa África, ha decidido darle la victoria a Marruecos, arrebatándole el título a Senegal y quitándole un peso de encima impresionante a un Brahim que iba a arrastrar ese Panenka toda su vida.
¿Y saben qué significa? Que Regragui ha hecho historia. Y de la buena. Simplemente, Walid le ha dado a Marruecos su primer título continental tras medio siglo de espera, y hoy ya no forma parte de la selección. Algo que seguramente no habría sucedido nunca de haber ganado el título sobre el césped, hace dos meses, en Rabat, y no en los despachos.
¿Puede volver?
Al conocerse la decisión de la CAF, las redes sociales estallaron pidiendo la vuelta de Regragui al combinado nacional. Con el Mundial a la vuelta de la esquina y su sucesor más que anunciado, ¿es algo realista? Lo cierto es que Regragui no tiene equipo, por lo que la posibilidad existe. Su relación con Ouahbi, su sucesor en los Leones de Atlas, es buena. ¿Por qué no podrían hacer tándem en el Mundial? ¿Se habría repensado la decisión de haber ganado en el campo ante Senegal?
Muchas preguntas y pocas certezas tras una Copa África que ha traído demasiada cola.
