Golpe encima de la mesa de unos Knicks que se ponen 0-2 en las Finales de la NBA tras imponerse por la mínima a los Spurs por 104-105 en un final dramático para San Antonio. Fue, seguramente, el partido más irregular de los de Mitch Johnson, que pasaron de dominar a venirse abajo y, después, a volver a tener una mínima esperanza de remontar. Sin embargo, las malas decisiones y un error final de Victor Wembanyama condenaron a los Spurs a tener que viajar al Madison con una misión casi imposible por delante.
Un inicio agresivo de los Spurs
El partido empezó mejor para San Antonio. Los Spurs salieron con más energía, corrieron siempre que pudieron y encontraron pronto a Wembanyama cerca del aro. El primer cuarto acabó con un 34-25 para los locales, que por momentos hicieron daño con un De'Aaron Fox muy protagonista y con la segunda unidad aguantando el ritmo y la intensidad de un equipo que parecía decidido a llevarse como fuera el segundo partido. Nueva York entró frío, con Brunson muy incómodo y con problemas para frenar el primer empuje de los Spurs.
Sin embargo, el segundo cuarto cambió el encuentro. Los Knicks empezaron a jugar con más calma y San Antonio perdió parte de la claridad que había tenido en el inicio. Karl-Anthony Towns fue el jugador que mejor entendió ese momento. Anotó cuando Nueva York más lo necesitaba y acabó con 21 puntos y 13 rebotes, firmando una noche muy completa. El parcial de 18-31 dejó tocados a los Spurs, que se fueron al descanso por detrás, 52-56, después de haber tenido el partido donde querían.
Nada cambiaba para los Knicks
Tras el descanso, Nueva York dio otro paso. El tercer cuarto fue de los Knicks por 23-28, con Mikal Bridges ganando peso en ataque y OG Anunoby siendo protagonista tanto en ataque como en defensa. Bridges terminó con 20 puntos, 6 rebotes y 6 asistencias, mientras que Anunoby se fue hasta los 17 puntos en una noche muy seria. Brunson no tuvo su mejor día, con un duro 7 de 25 en tiros, pero acabó con 20 puntos, 6 asistencias y 5 robos. No estuvo fino, pero no se escondió y apareció en el momento más importante y decisivo del encuentro.
El último cuarto fue una montaña rusa. Los Knicks llegaron a ponerse 83-97 a falta de poco más de seis minutos y el partido parecía casi decidido. Pero San Antonio reaccionó con un parcial de 14-0 que puso el 97-97 y levantó por completo al pabellón. Fox, autor de 20 puntos, tiró del equipo en ese tramo. Dylan Harper aportó 15 desde el banquillo y Stephon Castle añadió 14, dando aire a unos Spurs que llegaron vivos al final.
Ahí el partido se decidió en detalles. Brunson empató con una entrada cuando San Antonio se había puesto por delante después de muchos minutos y, posteriormente, sacó la falta que acabó decidiendo la noche. Metió uno de los dos tiros libres y dejó el 105-104 que acerca a los Knicks a su tercer anillo.
Wembanyama, señalado
Wemby terminó con 29 puntos, nueve rebotes y cuatro tapones, una buena estadística y mucho mejor que la del primer partido. Durante muchos minutos fue el jugador que sostuvo a San Antonio y dio la sensación de que los Spurs podían agarrarse a él para empatar la serie. Pero el final le dejó muy marcado. Con el partido igualado, a falta de pocos segundos para el final y con la pelota en sus manos tras un rebote, intentó jugar rápido hacia Castle. Su compañero no esperaba el pase, el balón quedó suelto y Brunson lo aprovechó para recuperar una posesión que acabó valiendo el partido. Una acción que dejó en shock a tot el Frost Bank Center.
La jugada terminó con una falta del propio jugador francés, que envió al base de los Knicks a la línea de tiro libre para sentenciar el encuentro y brindar a los neoyorquinos una oportunidad única para poder llevarse el anillo más de cincuenta años después.
