Deco, empoderado, legitimado y más fuerte que nunca

Escrito el 18/03/2026

La oposición planteó las elecciones a la presidencia del Barça como un plebiscito sobre la gestión y la figura de Joan Laporta, que, por las críticas directas y agrías de Víctor Font, se acabó extendiendo hacia Deco.

Y presidente y director deportivo salen engrandecidos y mucho más fuertes del proceso electoral, refrendados por la masa social de una forma incontestable.

Calibró mal el candidato Font al ir a por el ejecutivo lusobrasileño, quizás pensando erróneamente que era el eslabón más débil del actual engranaje deportivo. Luego, se equivocó al ser incapaz de presentar una alternativa convincente. No había ningún anti-Deco, sino una estructura sin pegada mediática, tricéfala, lo que no facilita en nada la toma de decisiones.

El sí rotundo del socio al actual proyecto legitima el camino recorrido, pero, principalmente, es un espaldarazo a la planificación futura. Deco está empoderado para tomar las decisiones, dolorosas o no, que más convengan a la entidad y al equipo, con la complicidad de Hansi Flick, la comisión deportiva y la junta directiva.

En su primera experiencia en los despachos de un club, Deco va marcando un perfil propio, como ya tuvo en su exitosísima carrera como jugador: discreto, serio, sereno, con un discurso público intachable, carismático, que gana aún más en la distancia corta, con una buena lectura de juego y de toda la industria del fútbol, y durísimo en la defensa de los intereses del club ante agentes e intermediarios, un mundo que conoce a la perfección y del cual proviene. Conocía la casa por dentro y esto se está notando. Así como ocurre con el equipo, sus mejores años como director deportivo aún tienen que llegar.

No es casualidad, ni suerte, ni intuición: Joan Laporta sigue sumando a su currículo decisiones deportivas estratégicas, basadas en perfiles definidos, como otorgar la dirección deportiva a exfutbolistas sin experiencia en el cargo, como hizo con Txiki Begiristain y ahora con Deco. Fórmula que ha repetido en los banquillos con entrenadores noveles como Frank Rijkaard, Pep Guardiola y Xavi.

Con Hansi Flick, el acierto es ir a buscar un técnico contracultural (el Barça no tenía un entrenador alemán desde Udo Lattek), que ha entendido mejor que nadie el ecosistema blaugrana, empezando por maximizar todo el talento de La Masia, visión que comparte con Deco.

El crecimiento del director deportivo contrasta con el empequeñecimiento de Xavi, una leyenda patrimonio del barcelonismo, que han querido reducir y convertir en un instrumento electoral desechable. No es de ahora que está muy mal asesorado en la gestión de su imagen pública, como ya pudo comprobarse en su etapa de entrenador en Can Barça.

La gota que colma el vaso es la trampa que le tendieron con una entrevista que, más allá de llegar un día antes del debate electoral, se hizo tras una visita complicada a Bilbao y a dos días de empezar los octavos de final de la Champions.

El barcelonismo ama a Xavi, algo que no demostraron quienes orquestaron esta exclusiva, en la que tanto su asesor como quien la realizó evidenciaron que tenían una agenda propia que de nada servía para cuidarlo y protegerlo.

Xavi debe cortar lastre cuanto antes y hacer, comunicativamente, borrón y cuenta nueva, contratando a profesionales con experiencia y visión global que potencien todas sus virtudes, que son muchas y gigantescas.