La 10.ª travesía del Celta por Europa: el récord de partidos de Aspas, los 3.000 fieles de Lyon y 1.500 km de sudor

Escrito el 06/06/2026

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El Celta principió y terminó su sueño europeo en Alemania. Paradojas de la vida, un lugar al que miles de gallegos emigraron entre el ocaso de los años 50 y comienzos de los 70 buscando un futuro mejor. Por entonces precisamente, en septiembre del 1971, los celestes se estrenaron en una competición europea, siendo el primer equipo de Galicia en lograrlo: una ronda inicial de la Copa de la UEFA en la que cayeron frente al Aberdeen escocés. Quién les iba a decir a tantos bisabuelos, abuelos y padres celtistas, muchos de ellos ya fallecidos, que sus bisnietos, nietos e hijos iban a tener la oportunidad de llorar de emoción viendo en esas mismas tierras germanas al club de su corazón disputando toda una Europa League. Estarían orgullosos, como también lo estarían del grupo de Claudio Giráldez, en el que predomina el acento de casa, pero que igualmente acoge a todo foráneo dispuesto a defender el escudo. Su décima travesía continental llevó a los vigueses a jugar 14 partidos y recorrer seis países, con un balance de 22 goles a favor —con el sueco Williot Swedberg como máximo artillero tras cinco dianas— y 19 en contra, traducido esto en siete victorias, cinco derrotas y dos empates. En total, los futbolistas sumaron 1.475,82 kilómetros sobre el césped, más que ninguna otra escuadra de la actual Liga Europa hasta las semifinales —según los datos de la propia UEFA—, aproximadamente la misma distancia que hay en línea recta desde Vigo a Friburgo, donde se zanjó el idilio, en cuartos.

El estreno ante el Stuttgart y la primera victoria, ante el PAOK

El periplo por el Viejo Continente se inició en Stuttgart. Más de un millar de aficionados arroparon al equipo en el MHPArena el 25 de septiembre de 2025. Se mezclaron entre la multitud celeste gallegos desplazados en todo tipo de transportes y descendientes de emigrantes que ya echaron raíces en la nación alemana. Los de Claudio Giráldez aterrizaban en esta ilusionante cita cargando con una losa de una derrota y cinco empates consecutivos en la apertura de LaLiga. No arrancó el motor tampoco en la cuna de Mercedes, Porsche y Bosch: 2-1 a favor de los locales con un tanto postrero de Borja Iglesias.

Tan solo una semana después, la felicidad inundó el estadio de Balaídos en un encuentro frente al PAOK griego. Tras varias temporadas celebrando mantenerse a salvo de la quema de la Segunda División, era hora de disfrutar. El reestreno continental empapó la retina de más de un seguidor allí presente. No era para menos, pues al himno de la Europa League se le añadió el corear por primera vez ‘Oliveira dos cen anos’, de C. Tangana, en un torneo europeo. La guinda a tan tangible epopeya la supuso una victoria por 3-1 con remontada incluida y el empate obrado por Iago Aspas.

Aspas se convierte en el jugador celeste con más encuentros disputados

Tras este triunfo inaugural, llegó el segundo a finales de octubre, igualmente en Vigo, ante el Niza. Un 2-1 que siguió un guion digno de las mejores películas. Aspas firmaba su partido número 534 con la zamarra celeste, superando al también morracense Manolo, el Gran Capitán, y erigiéndose así en el jugador con más encuentros oficiales disputados en la historia del Celta.

El 10 abrió el marcador con un golazo en el minuto 2 y despidió el día con un emotivo homenaje que el club le dedicó mediante un espectáculo de drones y música. Lloró Aspas al lado de su mujer, Jennifer Rueda, y sus tres hijos, Thiago, Mía y Aleix, en el centro del campo en una escena insólita; y lagrimeó con ellos gran parte de la parroquia celtista. Una fecha inolvidable.

Jarro de agua fría ante el Ludogorets y 'afouteza' frente al Lille

El tercer compromiso desplazó a unos 600 aficionados a Zagreb, en Croacia, que presenciaron un plácido cara a cara frente al Dinamo con tres ‘cañonazos’ a favor de los visitantes. Algunos menos, alrededor de 500, se plantaron en la siguiente jornada de Europa League, en la ciudad búlgara de Razgrad, donde los celestes recibieron, ante el humilde Ludogorets, su primer jarro de agua fría: un inicial 3-0 que acabó reducido a un ya tardío y definitivo 3-2 —el segundo tanto, de Jones El-Abdellaoui, fue escogido como el mejor del torneo—.

También se le atascó al Celta su próxima cita en un Balaídos que observó cómo el Bolonia italiano levantaba con muy buen fútbol un 1-0 al amparo de un Federico Bernardeschi en estado de gracia.

La coyuntura obligaba a los de Giráldez a sacar rédito del penúltimo duelo de la fase de liga, contra el Lille de Olivier Giroud, el rival, 'a priori', más temible de la primera tanda. Ni el campeón del mundo con Francia ni una roja directa en el minuto 28 mostrada a Hugo Sotelo noquearon la ‘afouteza’: un 2-1 con un testarazo descomunal de Carl Starfelt frente a la grada supletoria de Gol metió a los vigueses de lleno en los ‘play-off’ —dieciseisavos— a falta de un choque.

El último partido de la liguilla emplazó al Celta en un clásico escenario del fútbol europeo como es el Estadio Rajko Mitić, en Serbia, popularmente conocido como el Pequeño Maracaná. La cita suponía el regreso como celeste del joven Fer López, que fue ‘chegar e encher’: rubricó una de las mejores dianas de la temporada con un disparo de exterior con su brillante zurda desde fuera del área que dirigió a la escuadra de la portería del Estrella Roja. Los de Belgrado empataron en el 89, cambiando el rumbo en los posteriores emparejamientos.

El Celta vence en un Toumba Stadium invicto durante un año

La suerte colocó de nuevo al PAOK en el camino del Celta en la eliminatoria de dieciseisavos. Los titulares de aquel día destacaban, por encima de todo, una proeza de los de Salónica: acumulaban un año sin perder en su campo, el infernal Toumba Stadium. La empresa era ardua para los gallegos, pero conquistaron con sobresaliente el territorio heleno con cerca de 300 voces animando desde el graderío: lograron un 1-2 que pudo ser más dilatado de no haber sufrido una cuestionable actuación arbitral.

La asistencia de espuela de Miguel Román a Aspas para el 0-1 significó una nueva pincelada en la revelación del talentoso mediocentro de Gondomar, ahora lesionado, desafortunadamente. El segundo asalto se solventó con un 1-0 marcado por Swedberg ante un Balaídos que presentó un precioso aspecto bañado por miles de banderas que repartió el club.

El éxtasis en Lyon y la 'bofetada' en Friburgo

Gota a gota, los celestes consiguieron figurar entre las 24 bolas de octavos de final presentes en la Casa del Fútbol Europeo, en la urbe suiza de Nyon. El sorteo determinó que el siguiente escollo hacia Estambul fuese el gigantesco Olympique de Lyon —y no el Aston Villa, que acabó levantando el trofeo— en plena época de Reconquista. Los galos habían coronado la fase de liga con una sola derrota en su haber, delante del Betis en La Cartuja. El celtismo se aunó como nunca tanto en la ida, con una venta fugaz de las entradas, como en la vuelta. Con un 1-1 en Vigo después de igualar el electrónico Endrick en el ocaso, el desafío era mayúsculo en el Groupama Stadium.

La hazaña merecía un extra de aliento y el celtismo estableció un récord: cerca de 3.000 creyentes acudieron a Francia en lo que supuso el mayor desplazamiento en competición europea. Los más atrevidos no dudaron incluso en subirse a sus propios coches y afrontar unas 15 horas de trayecto. El éxtasis se consumó con un inolvidable 0-2 a la altura de las memorables victorias frente al Aston Villa, el Liverpool, el Benfica, la Juventus y el Milan, entre otras. Una marea de entusiastas de todas las edades esperó a los futbolistas de madrugada en el aeropuerto de Peinador para celebrar el pase juntos.

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Tras derrocar al oponente, sobre el papel, más complicado, el celtismo ya soñaba, quizás más que en ninguna otra ocasión, con llegar a la ansiada final. Esperaba en cuartos el Friburgo alemán, que por primera vez en su historia pisaba esta fase y que remató subcampeón. El primer enfrentamiento, en el Europa-Park Stadion, rebajó al mínimo las expectativas: una 'bofetada' en forma de 3-0 contra un conjunto celeste en su peor modo de la temporada que requería de una gesta en Vigo. El lema ‘Eu creo no Celta’, nacido en las redes sociales, dibujó un clima de esperanza y un gran recibimiento al equipo que a la postre no se materializó en un resultado favorable (1-3), aunque sí sirvió para fortalecer todavía más la comunión entre el celtismo y el club. «Algún día golpearemos tan fuerte la puerta que caerá», pronunció Aspas al término de la eliminatoria. El atacante había vaticinado en Mánchester hace nueve años, tras la dolorosa semifinal de Europa League perdida en Old Trafford, el futuro regreso a la competición europea, y él mismo lo acabó viviendo.

La segunda generación que consigue una clasificación sucesiva a Europa

El Celta repetirá la próxima campaña presencia en Europa League tras finalizar sexto en LaLiga. Se erige, así, en la segunda generación en la historia en alcanzar una clasificación sucesiva —tras meterse seis años seguidos desde la 1998-1999 a la 2003-2004, siendo esta última su única participación en Champions League—. Atrapará de esta manera los 100 partidos en torneos continentales; por el momento, acumula 94. Esta décima experiencia por Europa ha dejado en las arcas de la entidad presidida por Marián Mouriño más de 17 millones de euros, una cifra por encima de las expectativas.

Tras confirmarse la renovación del propio Iago Aspas por un año más, otra tarea aún pendiente, que atañe a lo institucional, es concluir la remodelación de Balaídos iniciada en 2015 para convertirlo en un verdadero fortín. Se estima que la grada de Gol esté lista a finales de año, aunque las obras migrarán previsiblemente a Tribuna, en la que se contempla una ampliación de aforo para que el feudo celtista albergue 43.000 espectadores con vistas a formar parte finalmente como sede del Mundial del 2030, un extremo que por ahora no se ha ratificado.

A nivel doméstico, el curso 2026-2027 supondrá el 15.º consecutivo en Primera División, una marca histórica que superará la racha que mantuvo al conjunto en la máxima categoría del fútbol español desde 1945 hasta 1959.