El Mallorca ya sabe lo que es perder en Segunda División. Su mala puntería y falta de tensión defensiva le condenó ante un Granada que solo fue mejor a ratos en un encuentro que quedará para el recuerdo por la incomprensible decisión del colegiado Saúl Ais Reig. Cuando los bermellones estaban intentando evitar la derrota, tras el gol en la primera parte de Alemañ, el árbitro dio validez a un tanto en propia puerta de Puigmal que no debería haber subido al marcador en ningún caso. Los locales sacaron un córner sin permiso del trencilla, que pitó cuando la pelota ya estaba en el aire, con los jugadores baleares parados, y el balón le pegó al lateral y entró. En lugar de reconocer el error confirmó el tanto que mató las ilusiones de los de Luis García y montó un lío que no llevó a nada en Los Cármenes (2-0).
Este clamoroso fallo no justifica la derrota, pero es evidente que hizo mucho daño por las formas justo cuando había tiempo para reaccionar. Más allá de eso, el Mallorca fue capaz de generar ocasiones, pero le faltó agresividad y pegada.
No hay que disparar ningún tipo de alarma en la jornada dos, sobre todo porque este equipo tiene mucho margen de crecimiento, pero esta categoría no perdona si no se hacen las cosas bien. Y lo cierto es que concedió demasiado en muchos momentos al rival, algo que un aspirante al ascenso debe corregir lo antes posible.
El partido podría haber sido muy distinto si Adri Fuentes hubiera marcado nada más empezar. Morlanes le sirvió un fabuloso pase al espacio, el madrileño le ganó la espalda a los centrales y su disparo se marchó fuera. Ver para creer porque esta ocasión es la típica que un delantero no puede desaprovechar. Segundos después en una acción muy similar sí acertó, pero estaba en fuera de juego. Más allá de la falta de puntería del atacante, por el que han pagado tres millones al Córdoba este verano, la declaración de intenciones del Mallorca era buena. Era un golpe sobre la mesa que alimentó un cabezazo de Raíllo tras una falta lanzada por Alex Sala, titular por la baja de Darder, que se marchó fuera.
Pero el Granada sabía cómo hacerle daño a los bermellones, que si bajaron a Segunda el curso anterior, entre otras cosas, porque sufre a la hora de defender en las transiciones. José Arnaiz, el más activo de los suyos, ya había avisado con un testarazo, pero es que después envió un buen balón que Rodelas estrelló en el palo tras un error en el marcaje de Lato. El choque tenía ritmo y Luvumbo también dispuso de una buena oportunidad, pero se equivocó al centrar y no chutar cuando había hecho lo más difícil en una contra por la derecha.
Hasta que los locales dieron primero gracias a la falta de tensión de la zaga. Valjent no aprieta a Alemañ, que con todo el tiempo del mundo se gira para marcar con una media vuelta en el área. Da la impresión, aunque el disparo fue relativamente cerca, que Arnau Tenas podría haber hecho algo más porque el tiro no iba fuerte. Ese tanto a los dieciocho minutos fue un jarro de agua fría enorme. El Mallorca estaba demasiado acelerado, le faltaba calma con el balón, y que apareciera Pablo Torre, desaparecido hasta ese momento.
Los andaluces pudieron marcar el segundo en una rápida acción de Arnaiz, pero Valjent apareció milagrosamente para cortar el balón cuando estaba estaba Tenas. Los de Luis García estaban regalando demasiados metros y había que ponerle remedio. Luvumbo, desafortunado, volvió a equivocarse en una contra en la que envió el balón a Adri Fuentes cuando tenía a Torre absolutamente solo. Después fue Roca, otro que tampoco tenía ningún protagonismo, el que lo intentó con un chut lejano que se fue desviado.
Sin embargo, el que estuvo más cerca del gol fueron los de casa. Alcaraz, libre de marca, cabeceó a placer tras una falta, pero la pelota no encontró portería. A los baleares les convenía que llegara el descanso para corregir errores, pero antes Pablo Torre dispuso de una falta muy parecida a la que anotó ante el Valladolid en el estreno, pero el tiro se fue alto.
La segunda empezó con un Granada que asustó con un tiro de Diallo, pero Morlanes respondió con una volea desviada y Calatayud también soltó un latigazo que repelió Lizoain. Luis García movió el árbol con la entrada de Liso y Puigmal, pero el que chutó sin suerte fue Sala. El Mallorca se adueñó de la posesión y los nazaríes se encerraron, pero eso no era sinónimo de ocasiones claras. Buksa y Cerdà debutaron en el minuto 68, había que poner toda la carne en el asador para, al menos, evitar la derrota.
Pero no había manera de hacer daño de verdad. Hasta que en el 81 se montó un lío monumental. El Granada lanzó un saque de esquina antes de que el árbitro pitara y el balón le pegó a Puigmal y entró en la meta. El lateral catalán de inmediato se quejó de que el juego se había reanudado antes de la órden del colegiado, que mantuvo su decisión para instalar el 2-0 en el electrónico. Esa jugada terminó de matar al Mallorca en Granada. Ya no hubo nada que hacer.
- Ficha técnica:
2 - Granada: Raúl Lizoain; Sergio López (Oscar, m.70), Manu Lama, Bourama, Diallo; Rubén Alcaraz, Gumbau, Alemañ (Gambín, m.81); Rodelas (Kader, m.58), Jose Arnaiz (Owen, m.46) y Chinaza (Marqués, m.58).
0 - Mallorca: Arnau Tenas; Calatayud (Arnau Puigmal, m.59), Raíllo, Valjent, Toni Lato; Morlanes, Álex Sala, Roca (Liso, m.59), Lukumbo (Antonio Sánchez, m.85); Pablo Torres (Cerdá, m.69) y Fuentes (Buksa, m.69)
Goles: 1-0, m.20: Alemañ. 2-0, m.81: Arnau Puigmal, en propia puerta.
Árbitro: Saúl Ais (C. Valenciano). Mostró cartulina amarilla al local Gumbau (m.45) y a los visitantes Raíllo (m.82) y Cerdá (m.89).
Incidencias: Partido correspondiente a la segunda jornada de la Liga Hypermotion disputado en el Estadio Nuevo Los Cármenes ante 13.361 espectadores (cifra oficial). EFE
